El silencio en Marcos Paz aturde por la re-reelección en 2027

ap

La confirmación del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, de que Axel Kicillof impulsará en 2026 el regreso de las reelecciones indefinidas en la provincia de Buenos Aires no es un dato menor. Es, en realidad, una señal de alarma institucional. Bajo el argumento de que “impedir la reelección de una persona es proscriptivo”, se abre la puerta a un esquema que transforma las mayorías circunstanciales en un autoritarismo institucional que sofoca la voluntad de cambio que late en la sociedad.
Históricamente, las reglas electorales se modificaban en años pares, con tiempo suficiente para que los actores políticos y la ciudadanía conocieran el terreno de juego. Ese pacto de previsibilidad voló por los aires en 2025, cuando las normas se alteraron apenas meses antes de las elecciones de septiembre. Ahora, el oficialismo busca repetir la jugada, con un Senado donde el peronismo tiene los votos asegurados y una Cámara de Diputados donde deberá tejer alianzas. La incógnita es si La Cámpora acompañará la maniobra, especialmente en lo que respecta a los intendentes, legisladores y concejales que hoy tienen límites claros para renovar sus mandatos.
El dato es contundente: 82 intendentes de todos los partidos —peronistas, radicales, del PRO y libertarios— no podrían ser reelectos en 2027. La reforma que se cocina en la Legislatura es, por lo tanto, un salvavidas para quienes se aferran al poder más allá de lo que la ley vigente les permite. Y en ese contexto, el silencio en Marcos Paz se vuelve ensordecedor. Porque mientras se discute la posibilidad de eternizar mandatos, aquí se naturaliza que con apenas un “20 y pico” de apoyo, Curutchet transforme el Honorable Concejo Deliberante en una escribanía del oficialismo.
La democracia se vacía cuando las mayorías se convierten en un mecanismo de opresión institucional. La alternancia es el corazón del sistema republicano: sin ella, lo que se impone no es la voluntad popular, sino la perpetuación de estructuras que se blindan contra el cambio. Por eso, frente al avance de la re-reelección, la voz de Marcos Paz no puede seguir callada. El silencio, no es neutral.

Aníbal Pazos – Para Zeta Noticias