Así vivimos nuestra experiencia en el Tren a las Nubes
Cuando tenés el placer de recorrer las rutas argentinas caés en la cuenta del país maravilloso que habitamos, desde sus paisajes hasta su gente. En Argentina, norte o sur? algunos se preguntan…Todo diría yo! Cada lugar con su belleza. Somos Mariela y Oscar, colaborando con este medio para ilustrar uno de los atractivos más hermosos que tiene nuestro país.
Esta vez nuestra decisión fue el norte y en esa hermosa experiencia de conocer sus diferentes pueblitos y culturas también vivimos el sueño esperado por años de conocer el TREN A LAS NUBES en Salta.
Nosotros decidimos ir de Salta, a San Antonio de los Cobres, el día anterior para no correr con los horarios y disfrutar el camino. Ya el recorrer la ruta 51 es una experiencia en sí misma. En cada kilómetro vas descubriendo paisajes nuevos, desde el intenso verde de los cerros de Salta que se van atenuando para dar paso a los imponentes cardones y luego a los hermosos colores de la tierra y quebradas de la puna.
El día de la salida (29 de enero a las 12 hs.) del tren amaneció lloviendo, pero igual aprovechamos para conocer este pueblito minero y visitar su iglesia y museo. Ya el sol asomaba cerca de la hora del check-in.
Cuando soñás mucho con algo los preparativos emocionan, y el llegar a esa estación que vimos en tantas fotos pero que ahora esas fotos eran nuestras, hace latir el corazón fuerte y sentirte agradecido. El tren partió con su capacidad llena. Diferentes idiomas se escuchaban entre los turistas pero la ansiedad de la partida era compartida. Los guías en el trayecto van relatando en castellano e inglés sobre los comienzos e historia del TREN A LAS NUBES, con un entusiasmo y sentido de pertenencia que hace que el camino resulte más interesante aún. Al atravesar el VIADUCTO LA POLVORILLA todo es alegría, fotos, filmaciones, movimiento de personas buscando y compartiendo el mejor lugar para que quede registrado en sus fotos y su corazón.
Luego que el tren atraviesa por segunda vez el viaducto, ya de regreso, se detiene y es el único momento del camino para descender. Allí te esperan personas del lugar que ofrecen sus artesanías y productos regionales.
Y si hasta ese momento no se te cayó una lágrima de emoción, seguro que al acompañar el izado de nuestra bandera al son de Aurora, se te escapan un par. ¡Hermoso y único momento!
Vale la pena reservarte unos minutos para sólo observar a tu alrededor en silencio el paisaje que despierta asombro, tanto que tu mente se pregunta si es cierto lo que admiran tus ojos. Y así nos quedamos los últimos momentos antes de volver al tren para el regreso, solo mirando, admirando y agradeciendo el poder estar allí y deseando ¡VOLVER PRONTO!
Mariela Iura – Especial para Hora de Informarse

