Se cumplen 86 años del fenómeno natural que casi hace desaparecer a Marcos Paz
El 8 de abril se cumplen 86 años de uno de los episodios más impactantes en la historia de Marcos Paz. En la madrugada del lunes 8 de abril de 1940, apenas pasados unos minutos de la medianoche, un violento fenómeno meteorológico desató su furia sobre nuestra localidad bonaerense, transformando en cuestión de minutos la tranquilidad de un pueblo de apenas 7.000 habitantes en una escena de devastación.
Con ráfagas que superaron los 100 kilómetros por hora y provenientes del sudoeste, el ciclón arrasó todo a su paso. Árboles arrancados de raíz, postes de alumbrado derribados, techos volando y construcciones enteras destruidas dieron forma a una postal desoladora. La ciudad quedó aislada, sin comunicaciones y sumida en la oscuridad, mientras truenos, lluvias y gritos de desesperación acompañaban una noche que quedaría grabada para siempre en la memoria colectiva.
Uno de los testimonios más elocuentes fue el de Rodolfo Montalvo, jefe de la estación Elías Romero del Ferrocarril Midland, quien relató al diario La Nación:
“Fui despertado por un terrible estrépito, me pareció que la tierra era sacudida por un terremoto. Salí con el farol a recorrer la estación y vi tumbados en las vías treinta vagones y más adelante otros tres descarrilados”.
A pesar de la magnitud del desastre, no se registraron víctimas fatales, aunque sí 13 heridos. Sin embargo, los daños materiales fueron enormes y marcaron profundamente a la comunidad.
Las crónicas de la Fototeca Histórica de Marcos Paz dan cuenta del nivel de destrucción: el galpón del Ferrocarril Oeste fue completamente arrasado, vagones fueron desplazados por el viento hasta más allá de Mariano Acosta y la iglesia San Marcos Evangelista sufrió importantes daños estructurales. También se registraron techos volados en la Escuela Nº 1 y la destrucción del galpón de la estación del Ferrocarril Buenos Aires (Trocha). Incluso los molinos de agua, fundamentales para los pobladores, fueron retorcidos como si fueran de papel.
El caso más emblemático fue el de la antigua iglesia San Marcos, inaugurada en 1870, que quedó prácticamente destruida por el temporal. Este hecho obligó a adelantar los planes de traslado del templo, marcando el fin de una etapa histórica para la ciudad.
En medio del caos, se destacaron las tareas de asistencia y contención encabezadas por el comisario Tomás Rodríguez, junto a efectivos policiales y el médico Héctor D’Agnillo, quienes trabajaron incansablemente para asistir a los vecinos en una jornada crítica.
Aquella noche dejó imágenes imborrables: familias buscando refugio, zonas anegadas e incomunicadas, muros derrumbados y un pueblo golpeado por la fuerza de la naturaleza. El ciclón de 1940 no solo causó daños materiales, sino que también se convirtió en un hito que trascendió a nivel nacional, ocupando las portadas de los principales diarios del país.
Hoy, a más de ocho décadas, el recuerdo de aquel “lunes negro” sigue vigente como un capítulo fundamental de la historia de Marcos Paz, una jornada trágica que puso a prueba la resiliencia de toda una comunidad.

