Historias animadas y “salvajes”, sobre Youtube

Hora de Informarse cumple 25 años y se enorgullece de haber contado, en algunos ejemplares por allá por 1997, con el aporte de Martín Ameconi, convertido hoy en un excelente músico de elite, compositor y cantautor. En aquellos años, el chico de Marcos Paz que hoy vive en Capital Federal, desde muy niño dibujaba historietas en Hora de Informarse, tituladas “Pizza Man”, donde un héroe repartidor de pizzas hacía de las suyas. Pero hace unos días, la periodista Andrea Guzmán de Página 12, describió a la perfección el arte de Martín, vinculando en videos subidos a Youtube las declaraciones de sus ídolos del rock con pequeños cortometrajes animados y retratados por su ingenio. Un deleite para los amantes del rock y de la música en general.
“La libertad según Nina Simone, la magia según Paul McCartney, los mensajes que Luis Alberto Spinetta le dejaba al bajista (y amigo del alma) Machi Rufino en el contestador, o la anécdota del día en que Fito Páez y Fabiana Cantilo se enamoraron: ella, en vez de besarlo, se tiró a una pileta por la felicidad. Estos, entre varios grandes audios y entrevistas de la historia del rock, son el caldo de cultivo de El baile de los salvajes, un experimento audiovisual nacido en cuarentena que devino en pequeño fenómeno de redes sociales y que mezcla animaciones caseras, momentos icónicos de la cultura pop y audios reveladores del rock nacional.
Salva, un silencioso hombre con máscara de zorro, es el maestro de ceremonias de esta serie de animaciones, y también el alter ego de Martín Ameconi, un músico bonaerense –nació en Marcos Paz pero hace tiempo que está instalado en Capital– que se pasó la cuarentena aprendiendo a animar sus dibujos minimalistas para divertir a sus amigos. La mezcla entre audios reales desprendidos de viejas entrevistas a íconos del rock –algunas clásicas y otras muy poco conocidas– con sus dibujos lisérgicos animados en un programa casero y dibujado simplemente con los dedos en su celular, se convirtió rápidamente en un exitoso experimento. Y muy pronto dejó de ser apenas un mensaje de whatsapp compartido entre amigos para convertirse en un instagram cada vez más popular.
“En la pandemia me puse a componer música y hasta preparé un disco doble que por suerte no publiqué”, se ríe Ameconi, que por estos días –además de haberse convertido en un lúdico archivista del rock nacional– va volviendo también a sus demás ocupaciones, que incluyen enseñar música, grabar sus propios temas y producir los de otros artistas. “Pero me sentía desmotivado por el encierro, por no poder ver a nadie. Sentí que necesitaba escuchar algo, escuchar voces. Hay momentos para hacer y momentos para sentarse a mirar. Creo que el dibujo para mí apareció así. El personaje, que es mi alter ego, está ahí pero solo escucha lo que los músicos tienen para decir, está expectante, en la cuarentena yo necesitaba un poco eso”, cuenta.
Mariano Plaza & Página 12

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