“Vivo acá porque no me escondo de nadie, quiero justicia por saber qué pasó con Valeria”

Tranquilo, con el semblante renovado, y lavando el auto en la puerta20141002_171406 20141002_171411 del salón de fiestas que tiene sobre la calle Balcarce de esta ciudad, Fabián Algieri dialogó en exclusiva con este medio. Acaba de recuperar la libertad definitiva, libre de culpa y cargo por “falta de pruebas” a partir de la fatídica muerte de su ex esposa (estrangulada en su propio domicilio), Valeria Garcerón, en 2005, cuando el caso trascendió las fronteras de Marcos Paz y se hizo conocido en todo el país. El voto fue unánime en casación, los jueces no descartan la teoría “del suicidio de Valeria, quien pasaba un pozo depresivo por la separación de los padres, más allá de que habíamos formado una familia con mi hija Federica. Cae en un pozo depresivo, un problema arrastrado quizá agravado por ser única hija”, recuerda Fabián, en el inicio de la charla.
Más adelante, Algieri remarcó que en 2010 le hicieron un ADN y dio negativo, y sobre ese punto, en la charla, hizo mucho hincapié: “Me sacan sangre, el ADN recién conocimos el resultado antes del juicio, donde los rastros de piel que había en el cinturón de la bata que rodeaban el cuello aparentemente eran de un hombre. No sólo que dio negativo con respecto a mí si no que fue positivo con el ADN de un masculino, por eso con mi abogado estamos buscando justicia y queremos saber a quién le pertenece”, sostuvo firme Algieri.
-Entonces ese dato le agrega más confusión a la causa, ya que por un lado la Justicia no descarta un suicidio, y por el otro se podría tratar de un homicidio, de acuerdo a los rastros de ADN de un masculino…
­-Al día de hoy no lo sé, no se descartan ninguna de las dos hipótesis. Yo quiero realmente saber lo que pasó. A mi mujer le quitaron la vida, o se la quitó ella. Pero quiero justicia, quiero saber realmente lo que pasó.
Según Bocacci (juez que lo absolvió) yo no tendría que haber ni siquiera haber llegado a juicio. Lo que sí sé fue que me tuve que comer dos años y medio preso y 33 días en el 2008 en la comisaría de Marcos Paz. Hoy, reitero, quiero saber qué pasó con Valeria. Yo no fui, quiero que se determine realmente que pasó, y a esta cruz la cargo hace 9 años.
-Si bien siempre te declaraste inocente, ahora también aparece el peso de la condena social, lo sentís así?
-Acá son todos jueces y abogados, la gente te juzga, tocan de oído. Nunca tuve una conducta violenta previo al hecho relacionado a mi mujer.
-¿Qué recuerdos y experiencias te dejó el penal de Mercedes?
-Fue oscuro, feo, y le tengo que agradecer a Dios que estoy vivo. Que hubiese pasado si me hubieran dado pena de muerte? He reflexionado y le he dado más sentido a la vida. Esto me ayudó a salir adelante con más ganas, le pongo lo mejor de mí y sigo trabajando de lo mismo de siempre, sigo viviendo en el mismo lugar, y no me escondo de nadie.
En la cárcel estuve conviviendo con 100 internos, y apenas ingresé los jefes me decían que mienta acerca del por qué yo ingresaba detenido para evitar los castigos internos. Pero a todos les dije la verdad de entrada, el delito por el que injustamente se me imputaba, comprendí muy rápido los códigos que se manejan dentro de la cárcel. Vivíamos de a 3 en una celda de 2×3 sin agua, sin baño, a la buena de Dios.
Después pasé a otro pabellón donde éramos 50 y había lugar para 33, dormí en el piso durante 2 meses y medio, las chinches te comían vivo, te sacan ronchas por todo el cuerpo. Vivir ahí adentro fue tremendo, hasta que pasé a otro Pabellón, el 3, donde volví a sentirme más útil. Allí le ayudé a un subdirector de secretario, donde recibía las audiencias de los presos por las inquietudes que le pasaban, era intermediario entre el preso y las autoridades, aunque ahí adentro dormís con un solo ojo. Las horas no se te pasan más, acá por suerte el día se me pasa rápido.
Por suerte nunca me castigaron, no me agredieron, pero he visto como a presos que estaban al lado mío le pegaban entre varios hasta lastimarlo para echarlo del Pabellón, porque de repente puede estar todo bien y de repente todo mal en la cárcel, es así, es la ley del sálvense quien puede, no tenés derechos a nada.
Siempre tuve 10 de conducta, me pude adaptar y acostumbrar. El día que me voy me aplaudieron los internos, los directores, los jefes, subjefes del penal, fue un día emocionante. Esta experiencia me marcó para siempre y pensé también que tenía un millón de amigos, pero pasás el colador y quedan muy poquitos. “Pela estamos con vos, dale para adelante”, me dicen algunos internos y jefes que me siguen llamando desde el penal, donde pude cosechar amigos, y donde lamentablemente nunca yo debía haber estado. Lo peor es que hay gente detenida que es inocente, no digo que son todos ángeles, si no que hay gente en Mercedes que está mal procesada y es inocente.
-Contame el día que te fuiste de la cárcel, que sentiste?
-Justo estaba matriculando internos en el penal, y estaba recibiendo los carnets del colegio, desde abajo me llaman el jefe y el subjefe del penal , me dicen Pela, bajá que te vas a la calle, como riéndose. Pensé que me estaban cargando, pero lo estaba esperando. Me temblaban las piernas y el notificador me dice te vas absuelto libre de culpa y cargo, pensé que el corazón se me salía. Después del nacimiento de Federica fue la felicidad más grande que tuve en la vida… (dijo entre lágrimas).
El Juicio
El Tribunal Oral Criminal 4 de Mercedes hizo cargo a Fabián Algieri (49) autor responsable de «homicidio agravado por el vínculo», tal como había reclamado en su alegato el fiscal de juicio, Guillermo Altube, en noviembre del año pasado
La sentencia fue dividida, ya que mientras los jueces Fabián Brahim y Patricia De Rieri votaron por la condena, su colega Roberto Bocacci lo hizo por la absolución.
Hace no más de 25 días, Casación determinó que Algieri no tenía pruebas contundentes en su contra, y recuperó la libertad.
Entrevista y texto:
Mariano Plaza

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