Una chica de Marcos Paz será la primera en recibir una dosis de la vacuna que experimenta Pfizer en Argentina

Mariana Elustondo tiene 22 años y el sábado 15 de agosto no será una jornada más para ella. A las 11 de la mañana debe presentarse en el Hospital Militar porque fue una de las seleccionadas para ponerse a disposición de la ciencia en la lucha mundial contra el coronavirus. Ahora, un par de días después de recibir el llamado que confirma su participación como voluntaria en el programa para probar la vacuna contra el Covid-19, cae en la cuenta del valor de esta experiencia.
«Tal vez pensé que no iba a quedar porque sabía que había mucha gente anotada», piensa en voz alta la joven en diálogo con LA NACIÓN. Mariana fue elegida entre más de 15 mil voluntarios que no dudaron en formar parte de la historia. Y ese impulso de colaborar ya es una cuestión de familia para los Elustondo. Si bien la joven fue la pionera del clan que tomó la decisión de anotarse, su hermana Valentina, de 18 años, y su padre se sumaron sin dudarlo a la idea del proyecto.
La primera en recibir un llamado para participar fue Valentina, pero decidieron suspender por ahora la prueba por una cuestión médica. Y entonces llegó el jueves de la semana pasada. Mariana, vecina de la ciudad bonaerense de Marcos Paz (a 50 kilómetros del centro porteño), recibió la noticia: el sábado 15 la pasarán a buscar por su casa para trasladarla hasta el Hospital Militar, en Palermo.
“Me avisaron que será una jornada larga, ya que me tienen que hacer análisis de sangre, de orina y también deben hisoparme”, relata Mariana, que pudo chequear que no hay problema en que desayune antes de asistir. Una vez realizados los estudios básicos, un médico le brindará una explicación cara a cara sobre de qué se trata la experiencia: puede que sea inoculada con la vacuna contra el Covid-19 o que, en cambio, reciba una dosis de placebo. Sea como fuere, la joven estudiante de Diseño Gráfico tendrá que volver a las dos semanas o a los dos meses, depende cuándo le avisen, para una segunda aplicación.
“Me preguntaron si pensaba irme al exterior u otra provincia en los próximos dos años porque para la prueba hay que asistir seis veces en total”, cuenta Mariana. Todos los participantes de la prueba deben bajarse una aplicación en la que registrarán cómo evoluciona su estado de salud con el paso de los días.
Mariana está tranquila. Su tono de voz destaca su entusiasmo. Algunas amigas le preguntaron si tiene miedo, pero Elustondo está confiada. Cuenta que antes de anotarse leyó cómo era el procedimiento y le llamó la atención. El trámite del registro como voluntaria fue rápido. “Mis familiares lo tomaron a bien, especialmente mi abuelo, que estaba muy copado con esta experiencia”, agrega la joven que, a poco más de una semana, ya empieza a sentir la adrenalina.
NOTA – DIARIO LA NACIÓN

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