Un robo narrado en primera persona

“Uno a veces piensa y no cree que las cosas son premeditadas, oLa imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, de pie, árbol, planta, cielo, exterior y naturaleza calculadas. Lo único que sé es que te quedás con las manos vacías, con la sensación de que no va a pasar nada después de un robo”.
Así lo describió Juan Marcos Salto, un conocido vecino que siempre se ha destacado por su labor en el automovilismo local y por ser uno de los hombres que más sabe de motores y autos en esta localidad.
Días atrás, dormía en su casa de el barrio La Milagrosa junto a su madre; en un lugar aparentemente “tranquilo”. Cuando se despertó, le dijo a su madre que la “puerta de la cocina estaba trabada”. Se encontró con lo peor: toda la cocina revuelta, heladera abierta con restos de comida y fiambre que los delincuentes consumieron, entre otras cosas. A la vez, arrancaron una caja fuerte en donde el damnificado tenía unos ahorros; también le llevaron herramientas del taller, zapatillas y hasta una garrafa.
Salto estaba un poco resignado, tranquilo porque por suerte ni él ni su madre fueron agredidos ni maniatados; sabiendo que ya nunca más volverá a recuperar lo que perdió; fue víctima de la inseguridad invasiva, de la que duele: “Entran a tu casa, te destrozan todo, te roban, y se van. Te sentís como si hubieses sido violado”, finalizó.

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