“Si así no lo hiciéramos, que nuestra conciencia nos lo demande”

Ya nada será lo mismo. La muerte del Fiscal Alberto Nisman y la Marcha del Silencio del 18F han modificado abruptamente la coyuntura política.
Detrás del homenaje al Fiscal muerto y del reclamo de institucionalidad, han surgido otras demandas: que se frene la inflación, que se detenga la desocupación creciente, que las cárceles no tengan puertas giratorias, que se elimine el impuesto al trabajo (mal llamado impuesto a las ganancias), que se termine la crispación, el miedo y la zozobra con que vivimos el día a día.
Pero las cosas para el gobierno son absolutamente diferentes. Mientras la Presidente plantea una batalla contra la Corte Suprema de Justicia, jueces y fiscales acusándolos de llevar adelante un “golpe blando” con ayuda de dirigentes opositores, gorilas, buitres, ve (o quiere ver) conspiraciones por todos lados.
La falta de respeto y el desprecio hacia los que NO pensamos como el gobierno pretende, dejó de ser una cuestión aislada para convertirse en una forma de vivir. El Kirchnerismo perdió el poder político. Cuentan los días que les quedan para dejar el cobijo de la Casa Rosada y mudarse al llano.
“No les voy a dejar un gobierno cómodo a los dirigentes”, se ufanó en la Asamblea Legislativa Cristina Fernández. Claro, todos esos problemas quedarán activos para el futuro gobierno. ¿Con qué desaguisados se encontrará el nuevo Presidente a partir del 10 de diciembre?
Pero los que tienen enfrente su mayor desafío son las fuerzas políticas de la oposición. La actualidad indica que hay que barajar y dar de nuevo. Los acuerdos alcanzados hasta hoy ya no sirven. Por lo tanto, grandeza, unidad e inteligencia deben ser primordiales frente al reto que implica la tarea de gobierno después de doce años de kirchnerismo.
Como así lo prueban los programas de gobierno logrados por Gerardo Morales en Jujuy, José Cano en Tucumán, Julio Martínez en La Rioja, Eduardo Costa en Santa Cruz y Horacio Pechi Quiroga en Neuquén. La correcta lectura del contexto social, económico y político de estos dirigentes los lleva a definir políticas públicas en beneficio de sus pueblos más allá de candidaturas circunstanciales.
Si esta madurez política pudo alcanzarse en otras provincias ¿por qué no poder lograrlo en Marcos Paz también?
La realidad local nos impone este desafío. No será necesario que quienes crean en este proyecto tengan que perder su ideología o pertenencia partidaria. Debemos trabajar sobre lo que nos une y formular un programa que nos haga sentir parte de la misma comunidad más allá de las diferencias. Un proyecto que nos de identidad como Marcospacence.
Quién no quiere en Marcos Paz un hospital de excelencia, calles transitables, con caminos ruarles apropiados para poder sacar la producción sin tener que preocuparnos por las lluvias. Una ciudad atractiva para empresarios que vengan a invertir en nuevos emprendimientos y así generar puestos de trabajo. Con policías que nos garanticen seguridad. Con una ruta que nos conecte en forma rápida y segura a las grandes ciudades, con empresas de transportes eficientes, con trenes funcionando y en horario. Con redes de agua, luz y cloacas. En síntesis, ¿quién puede estar en contra de un gobierno que utilice los recursos económicos de manera eficiente?
Con un programa como bandera, luego vendrá la etapa de los candidatos. Todos deberán suscribir al programa y participar de las elecciones PASO para que en caso de llegar a ser el elegido por el voto popular tenga claro qué hacer para resolver los problemas cotidianos que afectan la calidad de vida de la gente.
No neguemos la realidad, inventando falsas alternativas, porque –cómo dice el juramento- “si así no lo hiciéramos, que nuestra conciencia nos lo demande”.

Adolfo «Fito» López

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