Se viene la prueba de fuego para Agustín Osorio, los JJOO para la Juventud

El chico de Marcos Paz, Agustin Osorio, el campeón sudamericanoAgustín Osorio, con su papá y entrenador, Gustavo Osorio Odesur en lanzamiento de Jabalina de 700 gramos, entrena en Marcos Paz y en el Cenard para ponerse a punto y representar a nuestro país del mejor modo para llegar a lo más alto del podio en los Juegos Olímpicos para la Juventud. Sabe Agustín que será local, y también saben junto a Gustavo -padre y entrenador- que Braian Toledo ya fue campeón olímpico de la Juventud, en Singapur allá por 2010.
“Fui campeón olímpico, fue una experiencia increíble que no se puede transmitir al menos que la vivas”, afirmó Toledo y agregó: “Estoy muy orgulloso de haber vivido esa etapa, que fue un proceso previo a estar en los Juegos Olímpicos de Londres dos años después y luego en Río 2016”.
“Me siento muy orgulloso de ser argentino y de tener por primera vez estos Juegos en Argentina. Y por qué no soñar con los Juegos Olímpicos para adultos dentro de poco. Me encantaría poder competir acá en casa”, aseguró Toledo en la presentación de los Juegos Olímpicos para la Juventud en Buenos Aires.
Las comparaciones son odiosas, dicen pero son inevitables en el pasillo deportivo, cuando se trata de comparar marcas, torneos y rendimientos entre Braian y la reciente carrera de Agustín, de apenas 18 años y que aún no compite con la famosa jabalina de mayores, la de 800 gramos. Hoy, Agustín lanza el complemento de 700 gramos y tiene un récord de 72.09 metros, siendo el número 1 en el continente americano y el número 5 del mundo.
Gustavo Osorio fue el constructor de los talentos que emergieron desde la escuela Municipal de Atletismo, donde Marcos Paz pasa a denominarse la “Capital Nacional de la Jabalina”; en el barrio de La Trocha Gustavo y su equipo transformaron un baldío abandonado, allá por el año 2000 en una hermosa pista de atletismo con vestuarios y comodidades básicas para practicar el atletismo.
La mayoría de los chicos que competirán en estos juegos Olímpicos de la Ciudad de Buenos Aires se proyecta para cuando sean más grandes y sus marcas o rendimientos individuales y colectivos se afiancen; según el deporte que practiquen. Los espera Tokio 2020; París 2024 y Los Ángeles 2028, cuando seguramente Agustín haya cumplido sus 28 años, que le permitan estar en la cúspide de su rendimiento individual.
Saben, los Osorio, que trabajan en equipo constantemente. Saben distinguirse como padres e hijos por un lado pero separan el vínculo a la hora de entrenar; se comportan como un profesor que exige al máximo a su alumno; sin concesiones ni privilegios. La suerte está echada. Mariano Plaza

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