Se celebró un emotivo acto por el 37º aniversario de la Gesta de Malvinas

Palabras del acto del 2 de abril 2019La imagen puede contener: 6 personas, incluido Veteranos De Malvinas Marcos Paz, personas sonriendo, personas de pie, exterior y naturaleza
Hace unos días, como hace años, acompañamos a los familiares de los desaparecidos de Marcos Paz en otra acción civil contundente y necesaria para el ejercicio de la memoria. Hoy en el día del Veterano y los caídos en la guerra de Malvinas recordamos con honor y homenajeamos a nuestros hermanos de Marcos Paz, José Romero caído en el hundimiento del A.R.A. Belgrano y los que nos dejaron en la posguerra Angel Barrera , Juan Benitez y Héctor Hourquebie.
Estas dos fechas siempre estarán hermanadas no solo porque grafican la época oscura en las que sucedieron, sino también porque sirven para establecer claramente que el conocimiento del pasado, el debate sobre los hechos del pasado, son fundamentales para no repetir la historia. Historia que insistimos en decir que esta deliberadamente tergiversada por quienes tenían el poder y el dinero para escribirla, exaltando por pura ambición clasista a mediocres y defenestrando u omitiendo a verdaderos héroes de nuestra patria.
Hace unos años decíamos que las palabras tienen poder. Y a través de años de lucha se le pudieron hermanar a la educación, a la cultura y a la historia, las palabras identidad e inclusión, para que luego podamos decir algo fundamental: “Yo puedo hablarles porque sé quién soy”. Frase que debe repetirse para grabarla, eternizarla y nunca más nuestras identidades estén perdidas, como personas o como pueblo. Y otra vez las palabras con su poder. Dijimos pueblo, no gente. El pueblo tiene personas, memoria, costumbres e identidad. La gente no tiene pasado, no tiene tradiciones y puede ser cualquiera, o sea nadie en particular.
Nosotros aprendimos una palabra con el zumbar de las balas o el movimiento de la tierra por las bombas, esa palabra es enemigo, palabra fea que hasta suena mal, palabra que no debe decirse en público. Esa palabra identifica claramente a quien desea eliminarte o al menos a causarte daño. ¿Pero como le dirían ustedes a quien utiliza su poder para perjudicarlos, para hacerles daño, o para condenar a una muerte lenta a los más vulnerables de un pueblo? Además, es de ingenuos pensar que no tenemos enemigos.
Imaginen por un instante, ¿cómo llamaría el pueblo judío a quienes provocaron el holocausto, como llamaría el pueblo armenio a quienes provocaron el genocidio, como llamarían, si pudieran, los aproximadamente 60.000.000 de ancestros originarios que murieron en la mal llamada colonización de estas tierras? La palabra es enemigo.
Claro que es difícil identificarlos porque se ocultan, porque son los dueños de las palabras y los medios de comunicación. Lo que no pueden ocultar son sus actos.
Ellos, con el poder realizan actos, deciden quitarles los medicamentos gratuitos a los jubilados, deciden quitarles poder adquisitivo a su jubilación condenándolos a una muerte lenta, deciden quitarles las pensiones a los discapacitados, deciden quemar cunas a los que recién iban a nacer y eran los más pobres, deciden sacar o reducir las vacunas obligatorias, deciden negarles o ponerles trabas a la educación de los chicos burlándose de sus derechos, deciden darles permiso para golpear a mujeres que ejercen su derecho a protestar o manifestarse, deciden darles permiso para golpear a los ancianos aun cuando solo estén mirando, deciden darles permiso de matarnos ante cualquier duda, deciden darles permiso de matarnos y luego quieren justificarlo o taparlo, deciden darles permiso de matarnos y ellos los premian… Ahí está el enemigo. No teman en usar la palabra.
Algunos de los Veteranos de Malvinas sentimos un gran dolor cuando un sector o alguien del pueblo pierde derechos, pasa necesidades, es discriminado o es condenado a morir lentamente. Y ya hace tiempo que comprendimos la diferencia. La diferencia es que nos convertimos en seres políticos. Oh, salió otra palabra fea, o al menos eso nos quieren hacer pensar. Esa palabra es política. Y lo contrario de un ser político es un ser indiferente. ¿Ustedes piensan que la única persona política en esta plaza es el Intendente? No.
Cada uno de nosotros cuando descubre que nos moviliza el dolor del otro es cuando se convierte en un ser político, una persona política. Y los hay buenos y malos. Pero existe un motor que convierte a todas las personas en seres políticos y es el grado de sensibilidad que nos produce el dolor del otro, y si acaso podemos de alguna manera disminuir o hacer desaparecer ese dolor, es que habremos dado un inmenso paso en nuestro desarrollo personal. Tal vez por eso quienes se autodefinen como apolíticos son apenas indiferentes o no les importa el dolor del otro.
¿A esta altura algunos desorientados se preguntarán que tiene que ver esto con el Día del Veterano y los Caídos en La Guerra de Malvinas?
En 1982 cientos de tipos pusieron el pecho a las balas o a los misiles ingleses, hicieron verdaderos actos heroicos y muchos dieron lo más preciado, sus vidas, por la Patria, por la Soberanía, por un compañero, por ese pedazo de nuestro país.
Por eso, algunos de los Veteranos de Malvinas gritamos nuestra disconformidad y nuestra bronca con quienes regalan nuestra soberanía, nuestros recursos, nuestra identidad o acaso dañan con algún acto al pueblo, sean del partido político que sean y los señalamos como enemigos del pueblo, del pueblo que representamos cuando nos llevaron a combatir en la Gesta de Malvinas. Nosotros presenciamos como el pueblo ganaba derechos presentando leyes y, como nosotros a nuestras leyes, las defendía con argumentos, movilizaciones, a las patadas o piedrazos contra el poder de turno. Mas ahora les sacan derechos y vemos con irritación como algunos se resignan idiotizados o convencidos por los medios de comunicación que dichos derechos no les corresponden. Y decimos resignan porque resignarse es dar algo por hecho y asumir que no se puede cambiar.
Nosotros no creemos eso, por eso nuestro grito. Porque las palabras a veces se convierten en gritos.
Y Nuestro grito sobrepasa lo temporal del poder, nuestro grito es historia, nuestro grito es un intento, a veces desesperado, de despertar a la sociedad atontada por los medios de comunicación, nuestro grito es la incomodidad constante de recordarles que están vivos, y que necesitan saber que podemos elegir entre ser un gran país con memoria, soberanía e identidad o un proyecto de baldío con políticos enemigos del pueblo al cual con sus actos desprecian. Nuestro grito es parte del grito del pueblo y no una mera actuación de un ser de reparto gritando en el congreso.
Por último, muchos y hasta algunos veteranos, nos preguntan por qué seguimos gritando. Gritamos porque nos sentimos parte de ustedes. Porque somos ustedes. Porque los queremos. Y esa es otra cosa que aprendimos en Malvinas.
A lo que se quiere se lo defiende, pagando el costo que haya que pagar”. Muchas gracias.

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