Resistencia de comerciantes de Marcos Paz para recargar la

Horas de espera en los diferentes puestos son las que pasan aquellas personas que quieren obtener la tarjeta SUBE en estos días para poder viajar por transporte público con boletos subsidiados por el Estado.

Las preguntas son: ¿Sirve esta tarjeta? ¿El sistema está bien implementado?

Más allá de la incomodidad que genera tener que hacer una cola de 3 horas para poder adquirirla, en Marcos Paz, el problema ahora parece radicar en lo que es la recarga de la tarjeta. Los comerciantes marcospacenses no quieren proveer la recarga de las tarjetas porque les implica gastos como la electricidad que utilizan para la máquina de recarga y su vez, generaría más concurrencia de gente, lo que implicaría tener que contratar otro empleado que esté disponible para esa operación. El Estado no otorga ninguna ganancia a los quioscos que brindan este servicio, por lo tanto en Marcos Paz, no hay quioscos disponibles para realizar la recarga de la SUBE, aunque a partir del 17 de febrero en adelante se podría cargar en la estación de servicio Agira, ubicada en ruta 40.

Dos semanas atrás se conoció la noticia de que la directora del Centro de Educación al Consumidor, Susana Andrada, informó recibió denuncias de usuarios sobre el cobro extra de entre 1 y 2 pesos en algunos kioscos para cargar la tarjeta del Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE), en otros lugares del Gran Buenos Aires y Capital Federal.

Andrada consideró que era una “avivada” el cobro por el servicio de recarga y animó a que la gente denuncie el hecho al número telefónico que figura en el reverso de la tarjeta dado que en los puestos de recarga “no deben cobrar ningún extra, ningún plus, porque sino estamos ya pagando el boleto de colectivo más caro”. A consecuencia de lo ocurrido, a los días siguientes se realizó un “operativo especial” de treinta inspectores en los sitios denunciados por cobrar las recargas en el sistema SUBE.

Ante lo expuesto en líneas anteriores, se presume que “la avivada” sería a colación de que el servicio de recarga no les reporta ninguna ganancia a los comerciantes, de ahí que algunos se rehúsen a brindarlo.

“Nosotros cobramos recargo por cigarrillos y cargas virtuales. Hay varios clientes que se quejan, pero mantenemos nuestra postura. Sin este aumento las empresas de cargas virtuales y de cigarrillos y también de la tarjeta SUBE se quedan con toda la plata y nosotros pasamos a ser trabajadores de ellos por nada. Pero al final los que salen perjudicados son los clientes, las grandes empresas se siguen llenando los bolsillos y nosotros estamos obligados a cobrar el recargo o nos fundimos. Cobrándolo nos va dentro de todo bien”, fue el argumento de un comerciante que se extrajo de un foro de quiosqueros.

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