Otro ciclo de lujo de Solo Piano

El sábado 23 de junio, en la noche de temperatura inesperadamente amable, la convocatoria al segundo “Solo Piano” del año 2012 llenó de espectadores el hall del Teatro Roma, acondicionado con gusto y calidez por el Sr. Trejo.

En esta oportunidad, el ciclo del Maestro Enrique Correa,  convocó a otros artistas, además de los pianistas, bajo el subtítulo de “y algo más”. Y así se inició el espectáculo  con el acompañamiento de la Secretaría de Cultura de nuestro Municipio, cuya titular, Sra. Vasallo se hizo presente, como de costumbre.

Siempre con el piano como instrumento fundamental, el conjunto “Tarde Piaste” de amplia trayectoria, comenzó la función  con el sonido particular que lo caracteriza. Bajo la dirección de Gustavo Langhan (al piano) con José Luis Izaguirre y Juan Fillipelli (guitarra, voces y percusión) encabezaron un espectáculo que se caracterizó por su calidad y variedad en la propuesta.

Swing  low, sweet chariot;  uno de los Negro Spirituals más tradicionales, hizo llegar su mensaje de esperanza en la  conmovedora voz de la mezzosoprano Dolores de Urquiza, acompañada al piano por Edgardo Herrera, para continuar por una recorrida por la música brasileña y norteamericana, magistralmente interpretada por el maestro Correa.

Luego del intervalo,  “Teluria” grupo de formación abierta; integrado en esta oportunidad por Edgardo Herrera (voz y piano) Pichón Casado (guitarra), Tato Vilaro (percusión) y Dolores de Urquiza (guitarra y voz); hizo restallar la chacarera, el gato y la zamba de nuestra tierra, para terminar con un vals de la inolvidable Chabuca Granda y la dulce Tonadita de mis pagos, de Sergio Villars.

El cierre estuvo a cargo de Juan Toscano y Emanuel Hamburg en piano y de Raúl Medina en flauta traversa. Y así, los espectadores pudieron pasar de La Bruja, tango a cuatro manos, a la serena nobleza  de la Sonata N°5 de Haendel, donde la firmeza del piano sostuvo y acompañó el sonido ligero de la flauta de Raúl Medina que trasportó los corazones de los presentes. Emmanuel Hamburg desgranó un Czerny impecable, donde se escuchó cada nota con excepcional limpieza de ejecución y calidad interpretativa;  para terminar con la fuerza arrebatadora del Estudio revolucionario de Chopín en las manos de Juan Toscano.

Se abrieron las puertas y tanto espectadores como artistas, se fueron satisfechos de haber tenido la oportunidad una vez más,  de compartir nada más y nada menos que LA MÚSICA.

Silvina Plaza

 

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