Otra proeza de Braian: bronce en Guadalajara, récord histórico y clasificación a Londres 2012

(especial) El entrenador Gustavo Osorio y los atletas argentinos que estaban explotaron desde la tribuna. Braian Toledo, de tan sólo 18

años, rompía records por doquier con su segundo lanzamiento. Primero, el suyo personal, después las plusmarcas Sub 23 y juvenil sudamericano y el record nacional de mayores. 79.53 metros más cerca del infinito. Esa meta que él siempre destaca como su único destino.

Pero a no equivocarse, Braian va por más. Cuando se le enumeran todos los récords que hizo se lo toma con una naturalidad y madurez que asombra por su juventud. “Natural no me lo tomo porque no se ve todos los días. Pero es poco todavía”, responde Toledo a un costado de la pista de atletismo.

Fue un grito de emoción también el de Braian. Fueron duros los años de su infancia y adolescencia. Rosa, su madre, hacía malabares para que Braian, Deborah y el pequeño Ignacio tuvieran un plato de comida sobre la mesa. Por eso, cuando se concentró en ese segundo lanzamiento la película de su vida pasó por su cabeza: “Pensé en muchas cosas. Mi mamá siempre se preocupaba por que estemos cómodos”, relata Braian con un nudo en su garganta que aprieta bien fuerte para no quebrarse. “Un día de Pascua nos trajo dos huevitos mínimos para mi hermana y para mí. Me acordé de eso y de mi hermana que comía más rápido y me compartía su comida. Mi hermano que piensa que soy su héroe. Pensé en mi entrenador que hace cuatro días fue papá, y viajó y volvió acá. Quiero agradecer a su esposa Candy y a sus hijos que ya son parte de mi familia. En todo eso pensé en mi segundo tiro”, sintetizó el atleta de Marcos Paz.

-¿Qué es lo que querés Braian ahora?

-Llegar al infinito.

-¿Y cuánto es el infinito?

-Queda en la imaginación de cada uno.

No le gusta hablar de cifras, pero las rompe día a día. Los dos competidores que lo superaron quebraron el récord Panamericano que era de 81.72. Primero lo hizo el cubano Guillermo Martínez, con 87.20, y después el estadounidense Cyrus Hostetler tiró 82.24 (25 años), y le sacó la medalla de plata a Braian. El cubano, de 30 años, no podía creer lo que Braian tiraba: “No me creía que esté tirando 79.53 con 18 años. Me felicitó y me dijo que siga así. Y que si sigo así iba a estar peleando entre los mayores como hace él”, relató Toledo.

Gustavo Osorio, su entrenador de toda la vida y quien le descubrió cuando Braian sólo tenía 10 años vivió una semana única. El martes viajó a Marcos Paz para presenciar el parto de su tercera hija, Anita Mía, se la entregó su madre, y tomó un avión para acompañar a Braian en Guadalajara. “Le quiero agradecer especialmente a Candy, mi esposa. Me bancó todo el año. Y allá está Anita Mía”, dijo Osorio en un ambiente sumido en la emoción.

Braian hizo el tiro de su vida, y Germán Chiaraviglio pegó un salto que le da una satisfacción muy personal. Mejoró su mejor marca de la temporada, con 5.50 metros y estuvo muy cerca de la medalla de bronce. Es un muy buen registro para el garrochista santafecino que este año volvió a competir oficialmente después de una lesión que lo mantuvo alejado del circuito por dos años.

A los Juegos. Con la marca que le dio la medalla, Braian Toledo quedó clasificado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Superó por tres centímetros el mínimo para conseguir el boleto.

(especial) El entrenador Gustavo Osorio y los atletas argentinos que estaban explotaron desde la tribuna. Braian Toledo, de tan sólo 18 años, rompía records por doquier con su segundo lanzamiento. Primero, el suyo personal, después las plusmarcas Sub 23 y juvenil sudamericano y el record nacional de mayores. 79.53 metros más cerca del infinito. Esa meta que él siempre destaca como su único destino. Pero a no equivocarse, Braian va por más. Cuando se le enumeran todos los récords que hizo se lo toma con una naturalidad y madurez que asombra por su juventud. “Natural no me lo tomo porque no se ve todos los días. Pero es poco todavía”, responde Toledo a un costado de la pista de atletismo. Fue un grito de emoción también el de Braian. Fueron duros los años de su infancia y adolescencia. Rosa, su madre, hacía malabares para que Braian, Deborah y el pequeño Ignacio tuvieran un plato de comida sobre la mesa. Por eso, cuando se concentró en ese segundo lanzamiento la película de su vida pasó por su cabeza: “Pensé en muchas cosas. Mi mamá siempre se preocupaba por que estemos cómodos”, relata Braian con un nudo en su garganta que aprieta bien fuerte para no quebrarse. “Un día de Pascua nos trajo dos huevitos mínimos para mi hermana y para mí. Me acordé de eso y de mi hermana que comía más rápido y me compartía su comida. Mi hermano que piensa que soy su héroe. Pensé en mi entrenador que hace cuatro días fue papá, y viajó y volvió acá. Quiero agradecer a su esposa Candy y a sus hijos que ya son parte de mi familia. En todo eso pensé en mi segundo tiro”, sintetizó el atleta de Marcos Paz. -¿Qué es lo que querés Braian ahora?-Llegar al infinito. -¿Y cuánto es el infinito? -Queda en la imaginación de cada uno. No le gusta hablar de cifras, pero las rompe día a día. Los dos competidores que lo superaron quebraron el récord Panamericano que era de 81.72. Primero lo hizo el cubano Guillermo Martínez, con 87.20, y después el estadounidense Cyrus Hostetler tiró 82.24 (25 años), y le sacó la medalla de plata a Braian. El cubano, de 30 años, no podía creer lo que Braian tiraba: “No me creía que esté tirando 79.53 con 18 años. Me felicitó y me dijo que siga así. Y que si sigo así iba a estar peleando entre los mayores como hace él”, relató Toledo. Gustavo Osorio, su entrenador de toda la vida y quien le descubrió cuando Braian sólo tenía 10 años vivió una semana única. El martes viajó a Marcos Paz para presenciar el parto de su tercera hija, Anita Mía, se la entregó su madre, y tomó un avión para acompañar a Braian en Guadalajara. “Le quiero agradecer especialmente a Candy, mi esposa. Me bancó todo el año. Y allá está Anita Mía”, dijo Osorio en un ambiente sumido en la emoción. Braian hizo el tiro de su vida, y Germán Chiaraviglio pegó un salto que le da una satisfacción muy personal. Mejoró su mejor marca de la temporada, con 5.50 metros y estuvo muy cerca de la medalla de bronce. Es un muy buen registro para el garrochista santafecino que este año volvió a competir oficialmente después de una lesión que lo mantuvo alejado del circuito por dos años. A los Juegos. Con la marca que le dio la medalla, Braian Toledo quedó clasificado a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Superó por tres centímetros el mínimo para conseguir el boleto.

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