Nuestros niños necesitan límites

Por Silvina Plaza *

Por qué cuesta tanto la puesta de límites de los padres hacia sus hijos? Tendrá que ver la realidad cultural de nuestros tiempos, la inmediatez con que se vive todo, hasta la propia paternidad? Entonces es más simpleaceptar todo lo que desean los hijos, porque así se  van a quedar contentos y problema solucionado?
Será que los padres están cada vez menos tiempo en contacto con sus hijos, y cuando lo están quieren compensar lo que el tiempo no pudo dar? Aunque a veces la cantidad de tiempo no es lo mismo que la calidad. Lo que quiero significar es que no solo interesa el tiempo con los hijos, sino la calidad de cada encuentro y lo que los padres transmiten a sus hijos.
Influye la experiencia de la infancia de los propios padres, que a veces han sido limitados en exceso, entonces quieren compensar sus sufrimientos dando más flexibilidad a sus hijos; a modo de no repetir historias? Será que los adultos no pueden poner límites, porque no hubo un lugar previo para ese niño; ó bien ese lugar es inconsistente, entonces el niño se mueve en exceso ó se inhibe a modo de buscar su espacio? Son interrogantes que me surgen de la práctica cotidiana en clínica psicomotriz con niños, y que me llevan a replantearme las estrategias de tratamiento con cada uno de ellos.
En mi experiencia como psicomotricista y profesora de Ed. Física , he tenido que abordar diferentes cuestiones problemáticas en relación con los límites ó con la ausencia de éstos.
Qué son los límites? Los niños, los necesitan? Para la Real Academia Española (22 º edic.) , límite es, entre otras acepciones,»línea real ó imaginaria que separa dos países, dos territorios», » fin, término».
Nuestros niños necesitan de límites, de finales, de términos. Con esto quiero decir que el poner normas y marcar espacios (físicos ó de tiempo) donde el niño sienta contención, es de vital importancia para su desarrollo como ser humano.
El límite no supone castigo ni desamor, por lo contrario es amor dado por quien tiene la responsabilidad de encauzar la vida del niño, sea éste un hijo ó un alumno.
El ser humano, es un ser social, está inmerso en una sociedad con una cultura determinada que  varía de un país a otro, hasta de una ciudad a otra. Por ello las normas y límites  como ,los derechos que rigen a esa sociedad, condicionan en cierta forma la conducta de un sujeto..
Ya desde la gestación, el niño encuentra los primeros límites de su existencia, las paredes del útero de su madre; primer espacio físico y delimitado que le otorga contención y por sobre todo inaugura su existir físico en el mundo, es decir, el límite otorga un LUGAR.
Así es como comenzamos a existir, incluso antes de ocupar ese primer espacio físico (útero materno) lo hacemos previamente en el deseo de nuestros padres, en un espacio mental y  deseante de nuestros progenitores.
Desde el comienzo de la vida «fuera del útero», el bebé necesita contención amorosa y física. Esta contención es dada principalmente por el cuerpo de la mamá ó quien cumpla esa función ( el ser madre cómo padre  son funciones ) y las puede cumplir quien esté a cargo de ese bebé.
En los primeros meses de vida de todo ser humano se da una diada (relación de pareja especial) entre madre y bebé; esto es normal hasta que paulatinamente ese niño va adquiriendo aptitudes emocionales y motrices lo que le darán una autonomía cada vez mayor, a su vez la figura paterna con su intervención, va separando esa diada normal al comienzo de la vida de un niño; para la adquisición progresiva de su autodependencia. Si esto no ocurriera, madre e hijo quedarán simbiotizados de una manera patológica con consecuencias no deseadas para el desarrollo de ese niño. Esto no quiere decir que los padres se hagan a un lado; todo lo contrario, seguirán conteniendo a ese niño, con amor y límites. El pequeño no podrá realizar todo lo que se le venga a las ganas cuando quiera y donde quiera. Toda sociedad está regida por pautas y límites que le permite un desarrollo natural.
La conquista de un lugar de existencia, como vimos, comienza desde antes del nacimiento. A medida que el niño crece, se irá posicionando según el lugar que le den sus adultos. Por ejemplo un niño de tres años que juega en la placita al cuidado de su padre, probará sus aptitudes no sólo motrices, sino afianzará «su» lugar frente a otros. Imaginemos esta situación, Leandro se encontraba parado frente al tobogán; viene otro niño de su misma edad a querer ocupar su lugar. La reacción de Leandro es la de empujar al otro niño para que no subiera a «su» juego. Aquí el padre preocupado, pronuncia «no seas malo, Leandro «. Esto lo hace de un modo de poner límites a su hijo. Este papá, ya está anticipando que su hijo es malo, al decirle que no lo sea. Simplemente el niño, buscaba su lugar y no una sanción. Está en los adultos encontrar la manera de contener a los niños con la voz, el cuerpo y la mirada para que si están haciendo algo que puede molestar a otros ó a ellos mismos,  lo puedan cambiar, pero siempre sabiendo para y por qué hacerlo. De esta manera, el límite se va inscribiendo en la vida del ser humano.
No existe un manual para padres y docentes de cómo poner límites a los niños; pero como mencioné anteriormente, la propia experiencia de la infancia de los adultos, influirá en esta puesta de límites para con sus niños, entre otros factores. Como la comprensión de padres, docentes y terapeutas acerca de la importancia de la puesta de límites a sus niños. ¿Cómo se hace? Hay varias maneras, diferentes ya que cada adulto ha tenido experiencias infantiles propias en cuanto a la puesta de límites. No existen recetas, pero sí hilos conductores como son el amor, el cuidado y la responsabilidad.
La autora es Psicomotricista y Prof. de Ed. Física especialista en Actividades Acuáticas. Actualmente se desempeña en el ámbito de la salud en consultorios como en natatorios de la Ciudad Autónoma y pcia de Buenos Aires. Su labor docente abarca desde el nivel inicial hasta el nivel superior de la enseñanza. Forma parte del equipo de salud de «Prevenir Vida», del centro de rehabilitación Ser en Ciudad Autónoma de B.A. Además desarrolla abordaje terapéutico en el medio acuático con niños y adultos con apoyo de su equipo interdisciplinario. Columnista de Periódico » Hora de Informarse» ; Revista » Razones»; colaboradora de Todoeducativo.
Su mail : silviplazanat@hotmail.com
Cel  : 011- 1558584066.

2 comentarios sobre “Nuestros niños necesitan límites”

  1. excelente nota,muy buena.
    gracias silvina!!
    q dificil ser padre,es para reflexionar muy entretenida.

  2. Los límites son imnprescindibles para crecer como persona, como miembro adaptado de una sociedad. Los límites protegen. ¡Muy buen aporte del de Silvina que permite la reflexión sobre un tema que hoy está bastante olvidado!

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