Nazareno Andorno, el orquestador argentino que se crió junto al Maestro Enrique Correa, una historia genial

El músico de Mariano Acosta y que ha frecuentado Marcos Paz para encontrarse una y mil veces con el Maestro de Música Enrique Correa, le agradecerá siempre a esta leyenda del teclado de Marcos Paz el habérselo cruzado en su escuela primaria, donde nace esta historia que no tiene fin: Plácido Domingo, etc etc…

Radicado en Miami, EEUU, desde hace poco más de 20 años, Nazareno cuenta con entusiasmo del otro lado del teléfono todas, o casi todas las experiencias de su vida musical, donde nada se logró sin esfuerzo. Desde el humilde barrio de Villa Posse (Mariano Acosta) donde se crió hasta casi, tocar el cielo con las manos y llegar a ser orquestador de una gran cantidad de músicos; influyentes en su país y en el planeta: Plácido Domingo, Luis Miguel, Barbara Padilla, Juanes -VER FOTO-, Alejandro Sanz, Shakira, Víctor Heredia, León Gieco, Juan Carlos Baglietto, Julia Zenko, Celeste Carballo, Los Pericos, Juanse, Los Panchos, Richard Marley, Vaga Marley (hijo de Bob Marley), José José, Sabrina Barnett, Bebu Silvetti, Alejandro Lerner. “Hoy tengo la oportunidad de que orquestas como la de Los Ángeles, Fort Lauderdale u otras en Italia, Inglaterra y Nueva York toquen obras, arreglos y orquestaciones mías. Vivo un sueño despierto”, recuerda Nazareno.
No todo es color de rosa en la vida del genial músico local, que ha sabido deleitar con su piano a los oídos más exigentes en las funciones que este medio ha cubierto, en épocas de no pandemia; en el Centro Cultural Cine Teatro Roma, cuando se presentaba con el profesor y maestro de Música más reconocido de Marcos Paz, Enrique “Corchito” Correa. Aún espera ansioso por ejemplo, retornar a Buenos Aires y que sus familiares, amigos y seres queridos lo vean tocando en el teatro Colón, uno de sus sueños por cumplir. A simple vista, Nazareno parece extravagante o desenfadado, pero tiene una sensibilidad manifiesta cuando recuerda su niñez en el pasado, del cual jamás se olvida.
A Nazareno le llegó el llamado cuando cursaba la escuela primaria, aunque también de una manera poco esperada. En lo que respecta a su entonces vocación inconsciente, explica: “La escuela fue una pérdida de tiempo, ya que casi todas las maestras me decían que tenía que estudiar matemática y geografía, pero tuve la suerte de que un maestro suplente un día me escuchó tocar el piano”. Fue el instante que el destino le tenía preparado a la vida del músico, Correa que le dijo a sus padres que era un genio musical. “Me escuchó tocar el piano -retoma-, fue a hablar con mis padres y les dijo que estaba sorprendido, porque yo escuchaba todas las notas y que para él era un genio musical. Les pidió a mis padres que hicieran todo lo posible para que yo estudiara con María Esther de Suar, que fue rectora del Conservatorio Nacional de Buenos Aires”.
Entonces, su padres, Alfredo y Angélica, le “dieron un apoyo absoluto”: “Hicieron todo lo que el profesor Correa les aconsejó, me compraron un mejor piano y me costearon todos los estudios con la ayuda de mis abuelos. Recuerdo a mi mamá viajar todas las semanas en el tren Sarmiento desde Mariano Acosta hasta Once, dos horas de ida y dos horas de vuelta, para esperarme afuera de la clase de piano”.
Mariano Plaza

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