Natalicio, María Eva Duarte de Perón

En un día como hoy 7 de Mayo, pero del año 1919, nacía en la localidad de Los Toldos, María Eva…

Fue la abanderada de los humildes, la jefa espiritual de la Nación. Amada, venerada, respetada, despertó pasiones y críticas; se convirtió en leyenda. Su nombre escribió un capítulo único en la historia argentina. El mundo la llamó, llama y llamará, simplemente, Evita.

 

Quien fue con toda su alma el fiel ideario de Perón y fue la mejor demostración de poner en práctica una visión, un pensamiento, una doctrina y hacer del Movimiento Nacional Justicialista una causa y un sentimiento popular.

 

Hoy, los Concejales que firman al pie, quieren a través de su palabra rendir un humilde homenaje a su grandiosa figura:

 

«Nadie sino el pueblo me llama Evita. Cuando elegí ser Evita sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella elección, me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así. Nadie sino el pueblo me llama Evita. Solamente aprendieron a llamarme así los descamisados. Los hombres de gobierno, los dirigentes políticos, los embajadores, los hombres de empresa, profesionales, intelectuales, etc., que me visitan suelen llamarme Señora; y algunos incluso me dicen públicamente Excelentísima o Dignísima Señora y aún, a veces, Señora Presidenta. Ellos no ven en mí más que a Eva Perón”. 
“Ahora si me preguntasen qué prefiero, mi respuesta no tardaría en salir de mí: me gusta más mi nombre de pueblo. Cuando un pibe me nombra Evita me siento madre de todos los pibes y de todos los débiles y humildes de mi tierra. Cuando un obrero me llama Evita me siento con gusto compañera de todos los hombres”.
“…Cada uno debe empezar a dar de sí todo lo que pueda dar, y aún más. Solo así construiremos la Argentina que deseamos, no para nosotros, sino para los que vendrán después, para nuestros hijos, para los argentinos de mañana…”
“Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo. Y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria.”
“Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisiera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi patria. Y me sentiría debidamente, sobradamente compensada si la nota terminase de esta manera: De aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita.”

 

Firman: Concejales Enrique “Quito” Salzmann, Mirta Tobar, Daniel Mentaberry, Ricardo Folgar, Damián “Tobi” Rolando y Andrea Sabatella.

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