Marcos Paz se integrará de lleno al conurbano, a raíz de las obras estructurales en marcha

El 144º aniversario de Marcos Paz encuentra a la localidad en un lento pero progresivo cambio estructural, aún con problemas sin resolver como la generación de fuentes de trabajo a gran escala, el reacondicionamiento integral y no parcial de las calles de la periferia del casco céntrico, iluminación y mantenimiento en general.
Da la sensación que el Marcos Paz turístico o el lugar que muchos conocen y siempre quieren volver se emplaza en el centro de la ciudad, que empezó a construirse y a levantar alrededor de la estación del Ferrocarril Sarmiento, cuando era sólo un campo con algunas casitas dispersas.
La realidad actual indica que si bien el número de habitantes crece vertiginosamente, no significa que se corresponda con la calidad de vida, en un contexto país donde los índices de pobreza e indigencia se han incrementado.
Sí es cierto que en unos años Marcos Paz se integrará de lleno al Amba (hasta ahora es considerado un partido del conurbano, pero siempre fue clásico el “ritmo de pueblo”). Van desarrollándose las obras estructurales como lo son la duplicación y repavimentación de la ruta 40 y el gigantesco Autopista Presidente Perón, la continuación del camino del Buen Ayre, que nos conectará con Capital Federal y La Plata muy fácilmente y dejaremos de sufrir la tediosa ruta 40. Tampoco hay que olvidarse del anillo Libertad – Feijóo – Ruta 40, recientemente inaugurado y gran conexión entre el centro de Marcos Paz y la ruta.
Marcos Paz va rumbo al crecimiento sostenido: en esta ocasión, no hay que soslayar el recambio completo de vías del ferrocarril Sarmiento hasta Lobos, la vuelta del Belgrano Sur al barrio de La Trocha después de casi 30 años y el fortalecimiento del servicio de cloacas, gas natural y agua de red, en zonas periféricas.
A esto hay que sumarle la voluntad política de todos los actores que han puesto en marcha obras en anteriores gobiernos, la continuaron en este y se continuarán en el que viene. Aún así, el gran agujero negro por imagen estrictamente hablando, será la ruta 6. Hasta que no la reparen o la reinauguren por completo y bien, no habrá ruta del Mercosur como la gente. Siempre el dilema es y será el peso de los camiones y la llamativa ausencia de controles o balanzas en la misma.
Si hoy la ciudad tiene entre 55 a 56 mil habitantes, apenas finalicen las obras estructurales en camino, la población crecerá. También tendrá un efecto positivo para el comercio local, pero el gran desafío será que la ciudad deje, paulatinamente, de ser “dormitorio” para muchas familias que pueden obtener sus ingresos en otras localidades o en la Ciudad de Buenos Aires.

 

 

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