Luego de la quiebra, los trabajadores de Criave Marcos Paz reclaman

A raíz de la inflación, los costos altos de producción, la falta de competitividad y los tarifazos en los servicios, la empresa Criave ha decretado, desde mediados de año, el estado de quiebra, o insolvencia. Los dueños argumentan que es por el tarifazo de luz y gas. Procesaban 100 mil pollos por día. En 2008 exportaban y crecían, pero en este inicio de 2018, la baja en la producción se notaba, hasta pelar sólo 40 mil animales diarios.
Sólo en Marcos Paz, 45 trabajadores y trabajadoras se quedaron en la calle sin aviso previo, sin indemnización, y adeudándoles tres meses de trabajo más el aguinaldo de este año y del año pasado también. Y sumado a eso, la planta de trabajadores, al solicitar los aportes jubilatorios se encontró con la mala noticia de que la empresa CRIAVE desde 2012 no realiza aportes. Se desprende una grave irregularidad hacia los trabajadores.
Otra de las ciudades donde la empresa dejó a 500 trabajadores en la calle fue Roque Pérez, ciudad que tiene unos 10 mil habitantes. Es una ciudad rodeada de campos con mucha producción porcina y avícola. Criave era su empresa más fuerte. Trabajaban 500 personas en forma directa y más de 2.500 en forma indirecta. Criaban y faenaban pollos. Quebró. El pueblo se quedó sin su principal fuente laboral.
“Los dueños decían que no podían pagar la luz, el gas y los insumos para los pollos”, relató Germán Barco al programa ADN de C5N. “Eso se empezó a ver reflejado. Pelábamos 100 mil pollos por día y empezamos a pelar 40 mil”, agregó.
Los empleados recordaron que la planta pasó por una situación similar. Fue en el fatídico 2001. “Estamos cocinando para 260 personas. Hacemos ollas populares”, agregan.
Los que siguen trabajando pese a la quiebra de la firma lo hacen cobrando la mitad del salario. Dicen que en todo Roque Pérez hay un familiar, amigo o conocido en Criave.
Hace diez años, la empresa exportaba a Hong Kong y Rusia. Generaba trabajo para todo Roque Pérez y dólares para la economía argentina. Hoy está a punto de bajar las persianas. El tarifazo y la crisis económica se la llevaron. Como en el 2001.
En Marcos Paz, la planta sigue funcionando y los empleados despedidos reclaman los salarios y aguinaldos que les deben, pero no encuentran respuesta por parte de la patronal.
“Yo vivo en el barrio y he visto al dueño y a su hija que siempre vienen por acá, los he llamado y nunca salió nadie. El dueño nos decía que nos quedemos tranquilos, que la empresa iba a salir adelante y el 16 de julio puso candado a la puerta y no pudimos entrar más a trabajar, fue sin aviso, sin carta documento”, cuenta un vecino al sistema de medios públicos. Mientras tanto, lo único que se sabe es que la empresa en Marcos Paz está alquilada y los dueños no aparecen.
En 2011, el ex gobernador Scioli había felicitado a Alvaro Perea, ex titular de la firma.

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