“Lo importante es encontrar motivos para hacer cosas positivas, no podemos esperar todo servido”

Diego Cerega, ex capitán del seleccionado argentino de fútbol paradiego 2 nahuel color no videntes, visitó Marcos Paz gracias a la gente de Juventud Municipal, en articulación con el gobierno de la provincia de Buenos Aires. la visita del ex capitán se la selección nacional de fútbol para no videntes (los murciélagos) el señor diego No sólo brindó una importante y muy extensa charla a todos los presentes, sino que luego accedió a dialogar con los medios de comunicación y para terminar, brindó una clínica de fútbol para no videntes, invitando a los presentes a jugar un rato con los ojos vendados para que vivan la experiencia.
Cerega, el ex jugador nacido en Las Heras, contó que de 2002 al 2012 fue jugador de la selección y que hace 2 años está trabajando con los entrenadores preparando a los jóvenes y enseñándoles de su experiencia. Ganó 2 mundiales (2002 y 2006), 2 copas América. Fue medalla de plata en panamericano, medalla de plata y de bronce en juegos olímpicos de Grecia y China respectivamente.
Además comentó que el perder la visión le dio la chance de entrar a la Selección porque si no jamás hubiese llegado, agregó que hasta el momento estar en la selección fue lo más lindo que le pasó, vestir la celeste y blanca representando a todo el país, bromeo con su estado físico, luego comentó cosas de su historia de vida:
A los 6 meses de vida le detectan claucoma y es abandonado por su padre, quedando con su madre y dos hermanos, uno de ellos también con problemas de visión. A los 9 años un compañero de colegio por cosa de chico de travieso y un poco de crueldad, le tiro un avión de papel con un alfiler en la punta, el cual le impacta en el ojo y le quita la visión total del ojo derecho, no le quedó otra que continuar su vida con la visión solo del ojo izquierdo, a los 13 años ese ojo también se deterioró muchísimo hasta que a los 17 años de edad Diego Cerega, perdió el otro ojo, producto de un pico de presión ocular quedando totalmente ciego. Recordó que tuvo un apoyo muy fuerte de familia amigos y vecinos de Las Heras, sostuvo que si se hubiese quedado no vidente en una ciudad más grande la contención hubiese sido mucho menor, ya que hasta el diarero pasaba a saludarlo . Abandonó la secundaria y empezó a trabajar de lo que podía para ayudar a su madre en la mantención del hogar. En un centro asistencial, le recomendaban ejercicios de estimulación temprana para desarrollarse y empezar a entender que la vida seguía, que una deficiencia no podía romper todo un sistema humano, hasta que un médico del lugar le dijo: «Acá hay un montón de ciegos que juegan al fútbol» y lo primero que pensó Cerega en ese momento fue » están todos locos», hasta que le explicaron las reglas del juego y le encontró la lógica, al tiempo lo invitan a jugar y se anima, pesando en ese entonces 110kg. En ese momento lo convocan para ser sparring de la selección de fútbol para ciegos. Aunque más allá de eso, no lograba bajar los 110 kilos que pesaba, y el entrenador del seleccionado en broma les decía a sus compañeros si no necesitaban un cono humano para entrenar. Fue así como con la ayuda de un psicólogo y un nutricionista, en 5 meses esos 110 kg pasaron a ser 78 kg, y evitó abandonar el fútbol. Volvió a la Selección, fue capitán y consiguió con sus compañeros el título mundial. Decidió aceptar la discapacidad y convivir con ella en lugar de renegar. Decidió continuar siendo parte de un equipo que le enseñó grandes valores ( el habla y la escucha) el valor de la construcción y no destrucción, el valor del compañerismo, del juego en equipo y no de la individualidad que no lleva a nada.
Sobre el juego explicó que es una pelota de menor tamaño que la convencional, con un elemento que la hace sonar y les sirve de guía, detrás de los arcos hay una persona que les hace de ayuda para el momento del remate y la dirección de la pelota. En los laterales hay un vallado de 1,20 metros para evitar que la pelota se vaya del terreno de juego y este se torne aburrido de tantas veces que saldría la pelota.
«No hay que cambiar el mundo por un discapacitado, el discapacitado se va a adaptar al mundo, pero si nos ayudamos entre todos es más fácil, » el humano es como el tetris, miramos al de al lado y lo primero que le vemos son los defectos, tendríamos que ver las virtudes, pero somos tan rebuscados, retorcidos como el tetris» aunque todos somos distintos tamaños, colores, tenemos la capacidad de ser capaces, de construir y sea el momento que sea de nuestra vida tenemos que construir caminos sin baches, y dejar de ser rebuscados como el tetris. Nunca pensé llegar a la selección, ganar un mundial, medallas olímpicas, sin embargo en el 88 llegué y después fui con la Selección a China, en ese momento yo pensaba que sólo lo vería por televisión, pero así fue luego estuve en Atenas, tierra donde nace el deporte, el orgullo de portar la celeste y blanca, representar a mi país, a ustedes, a mi familia, amigos, a mí mismo» fue lo más lindo que me pasó y la discapacidad terminó en segundo plano.
Agregó que el lema de la clínica que brindó es “Ponete de mi lado”, invitando a todos a jugar al fútbol no vidente. Comentó otras reglas del juego: ir siempre con cabeza en alto para no peligrar y cada vez que uno va a buscar una pelota en juego, tiene que decir “voy” para intentar no chocarse. El arquero es el único que si ve y no puede salir más allá de un paso adelante del arco. “Disfruten la vida, compartan y usen cada capacidad que tengan, sean felices, tengan buena vida, contagien las ganas de estudiar, de seguir adelante, vivan la vida porque renegar es hacer las cosas mal, y hacer las cosas mal es volver a empezar y ese volver a empezar implica pérdida de tiempo y ese tiempo no regresa, tiempo perdido es tiempo muerto”, agregó Cerega.
“Lo importante es encontrar motivos para hacer cosas positivas, no podemos esperar todo servido, podemos aceptar una ayuda pero no cruzarnos de brazos y esperar todo de arriba porque así nunca vamos a saber sentir lo que es hacer algo y lograr algo por nosotros mismos. Que los más chicos no abandonen la escuela y hagan deportes es fundamental. El cerebro está preparado para recibir información hasta cierta edad, en el jardín, la primaria, la secundaria, el terciario, no dejemos pasar el tiempo, tiempo perdido es tiempo muerto”. El público se puso de pie para aplaudir a este hombre que tantas lecciones de vida dejó impregnadas en los presentes. Nahuel Arbe Acosta

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