“Le daba a la bolsa de alimento hasta que sangren los nudillos”

Nicolás Solla (20) es un chico de Marcos Paz, que por razones laborales se mudó a Avellaneda, y566224_10201432819834815_353869594_n 804174_10201432817514757_1150278551_n 961197_10201432792754138_123151444_n desde los 14 entrena duro en los gimnasios de boxeo, una “pasión que siento desde chico”, y su padre Jorge lo mira con admiración, mientras luego que analizaba la pelea de 3 rounds en Pompeya. Allí, en la categoría peso ligero, de hasta 60 kg.

“Se me dio la oportunidad de ir a Avellaneda, conocí un entrenador de Racing, y estoy en el club. Si bien peleo en la categoría amateur, en unas pocas peleas puedo llegar a ser profesional”. Peleó 5 veces, tres empates y dos ganadas, viene invicto.

“Para mí la técnica es lo principal, mi fuerte es la pegada, con ambas manos. Entreno dos horas y media con Gonzalo Díaz a full, por suerte estoy cómodo. Por ahora lo hago todo por amor al arte. Todo va a venir porque tengo mucho para dar”.

En Pompeya, con un retador de más altura pero de menos potencia, Nico le aplicó al menos 7 golpes en los dos rounds finales (3 en total) y sólo recibió un par de golpes en el primero. Se observó claramente que el local (el boxeador de Pompeya) fue favorecido por los árbitros. Dado que Nico estuvo a punto de noquear a su rival, el viernes pasado.

“Sentía que las manos mías entraban muy bien. Hay peleas profesionales a 3 rounds, pero me encantaría pelear también en Marcos Paz. Mi viejo está contento, y mi novia sufría un poco pero está todo bien”.

“Colgaba una bolsa con alimento de gallina y le daba hasta que me sangraban los nudillos, me encanta el entrenamiento en la naturaleza”, finalizó.

Mariano Plaza

 

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