Fito Paéz ofreció su corazón comulgando con su gente

Si ya metiste demasiado en  tu nariz…», marca registrada de «Cable a Tierra», tema que Fito Páez le dedicó a Charly García, en otros años, cuando el «Padre del rock nacional» ya padecía sus intoxicaciones, que inevita-blemente, lo llevarían al presente actual. Pero en este presente, también se vio a un Fito feliz.

Fito en la Trastienda. Hora de Informarse estuvo allí

de hacer cinco «Trastiendas» consecutivas, en el barrio de San Telmo y con un público cautivo que coreó sus clásicos y asintió a sus temas nuevos del disco «Rodolfo».

Con la naturaleza de sus temas «en la sangre» y un Páez contento y feliz «por tocar en un living», como él define a este pequeño teatro capitalino, desplegó un show impecable, en el que Hora de Informarse estuvo presente, en la mágica noche del miércoles 27 de agosto, al cierre de esta edición.

Mucho piano, clima íntimo e invitados del rosarino, como Eme (la hija del pianista Lito Vitale), más la grata dedicatoria a Charly (aplausos y alientos) en el clásico «Al lado del camino» llenaron de rock nacional y del bueno al público, que agotó todas las localidades de las cinco fechas. En este show, uno de los puntos más destacados se vislumbró en la combinación entre su clásico piano (en el que se presumía iba a radicar un recital «tranqui») y la reaparición de Fito en escena, casi a la hora de recital, con la viola en mano y despachándose con clásicos que en muy pocas oportunidades se los oye en vivo; esas perlas que lo hicieron brillar allá por los 90, cuando él mismo señaló haber cumplido el sueño de llenar River y Vélez: «Polaroid de locura ordinaria»; «Dos días en la Vida»; «La rueda mágica» y «A rodar mi vida»; en versiones semieléctricas fascinantes, acompañado con las palmas y un público que se ponía de pie para aplaudirlo. Y tampoco dejó de tocar «el tema» que no falta en cada uno de los recitales en que Páez se presenta: «Ciudad de pobres corazones», un momento de éxtasis y de fascinación mutua, el momento donde todos «mueven la patita».

Paez impuso su sello, también, con esos lentos deliciosos que enamoraron a más de uno: «11 y 6»; «Un vestido y un amor»; «She’s mine»; «Si es amor»; «Brillante sobre el mic»… Entre el amor, la alegría y las demostraciones de fanatismo a uno de los rosarinos más famosos se escuchaban agradecimientos como «gracias, maestro»… Entonces, Fito les respondió «Yo les vengo a entregar mi corazón»; momento sublime, en el que el cantautor se cambió el traje negro por una cómoda remera; para regalar a capella uno de sus clásicos más hermosos, «Yo vengo a ofrecer mi corazón»…¿Quién dijo que todo está perdido?..

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