Fiebre en pediatría: por la pediatra Romina Antunes, en un espacio para papás y niños

Los padres, guiados en general por temores y mitos, se plantean como prioridad bajar la temperatura. Es lo que suele describirse como fobia a la fiebre.
“La fiebre no daña, los antitérmicos no curan”.
La Sociedad Argentina de Pediatría considera fiebre los 38°C medidos por vía axilar para la toma de decisiones.
La decisión de llevar a cabo el tratamiento de la fiebre no debe basarse en un determinado umbral de temperatura sino en cómo se ve y comporta el niño. Intervenir en contra de la fiebre será entonces una decisión individualizada para cada niño febril, justamente el objetivo del tratamiento antitérmico es que el niño se sienta mejor independientemente del nivel de temperatura.
• “Es importante recordar que la fiebre no es una enfermedad en sí, sino un proceso fisiológico que constituye un mecanismo de defensa frente a una infección”.
• La fiebre retrasa el crecimiento y la reproducción de microorganismos tantos bacterianos como virales.
• En la mayoría de los casos, la fiebre es de corta duración, benigna e incluso protectora si bien causa malestar puede ayudar a la recuperación más rápida de las infecciones.
Tratamiento de la Fiebre
La fiebre es una de las respuestas naturales del cuerpo y no una amenaza en sí misma y la falta de un tratamiento específico, fuera de un cuidado sensato (mantener la hidratación, alivianar las ropas), no hará que la temperatura se eleve incontroladamente hasta niveles peligrosos.
El tratar la fiebre no mejora la evolución de la enfermedad infecciosa que la causa, no previene secuelas ni el desarrollo de convulsiones febriles. Asimismo, la convulsión febril simple no producirá epilepsia ni dejará daño cerebral, aunque es un episodio muy angustiante para los padres.
Las convulsiones febriles pueden presentarse independientemente del nivel de temperatura que se alcance.
Entonces el objetivo de tratar la fiebre debe ser el de brindar confort y no el de normalizar la temperatura.
La decisión de llevar a cabo el tratamiento de la fiebre no se basa en un determinado valor de temperatura, sino en cómo se ve y cómo se comporta el niño.
Nuestras conductas deben llevarnos a que se sienta mejor y no incomodarlo aún más. Si está durmiendo con fiebre, que siga, si está jugando, que lo siga haciendo, no necesita de la intervención de los padres. Existe un consenso a nivel internacional en que sólo habría que considerar el uso de agentes antipiréticos en aquellos niños con fiebre que se encuentren molestos o doloridos.
Un recaudo especial merece el tratamiento sintomático de la fiebre en los lactantes menores de tres meses en ellos el riesgo de infección bacteriana grave es mayor y no debe demorarse la consulta del pediatra. Obviamente el tratamiento antipirético es beneficioso en aquellos pacientes con antecedentes de enfermedad.
@Rominaantunespediatra.
Romina Antunes
MP:550228/MN:149027

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