El presente de la legendaria Colonia Gutiérrez

Ignacio González y Marina Momesso (director y subdirectora) son las autoridades de la Colonia

Hogar Ricardo Gutiérrez, con 107 años de vida y en la actualidad día aloja a veinte chicos varones de entre 14 y 18 años con causas penales. Tienen permitidas salidas del hogar para realizar otras actividades y visitar sus barrios, pero siempre acompañados por adultos responsables.

Momesso hace ocho años que es la psicóloga de la Colonia y hace un año pasó a formar parte de del equipo de intervención y conducción de la institución, quedando encargada de la subdirección a partir de marzo de este año.  “Fue justo cuando se empezó a poner en práctica la ley penal juvenil, antes en la colonia había chicos con causas asistenciales y con causas penales, pero ahora sólo se alojan a chicos con causas penales y la dirección ahora es un desafío”. El objetivo es trabajar en la “responsabilización”, para que “los chicos que ingresan a la colonia provenientes de centros de regímenes cerrados puedan empezar a conformar un proyecto de vida ciudadano respetando los derechos de los demás y los propios, volviendo a ejercer sus derechos de identidad, educación y actividades recreativas.

El cronograma diario del interno incluye el horario para despertarse, almuerzo, actividades para hacer y cena: “Estas actividades son obligatorias y empiezan a armar lo que para nosotros es el proyecto de vida”.

La subdirectora explicó que a los chicos de 14 a 16 se los clasifica como “no punibles”, que están muy poco tiempo y se trabaja más con las familias para que vuelvan a la comunidad o que encuentren un hogar en caso de no tener familia, pero cuando el joven cumple 18 años la ley penal juvenil le otorga el egreso por mayoría de edad, “y hasta ese momento podemos trabajar con los chicos para que vuelvan a su comunidad o pueden tener un egreso autónomo, que se trabaja con un programa de supervisión y monitoreo”. Contó que por lo general los chicos tienen familia bastantes conflictivas o algunos ni siquiera tienen referentes familiares.

Ignacio González, el director de la Colonia Ricardo Gutiérrez, por su parte dijo que el mayor problema de los jóvenes es la adicción a las drogas, muchas de sus causas penales son a causa del efecto de las drogas o psicofármacos que hacen que los lleven a cometer delitos, aunque aclaró que este hogar no es un centro de rehabilitación ni una comunidad terapéutica, pero si se ven afectados por estos problemas y para ello articulan su trabajo con tratamientos ambulatorios.

“Es importante aclarar que el programa de residencia es un programa de libertad semirestringida, los chicos acá no pueden irse pero tampoco están presos. Entonces un chico con una fuerte adicción de sustancias tóxicas no podría estar acá, porque nosotros no medicamos a los chicos, por eso no trabajamos con niveles muy elevados de consumo”, comunicó Marina Mommeso, agregando que los jóvenes que llegan a la Colonia son chicos que son detenidos en Capital Federal, aunque no se descarta la idea que un futuro puedan llegar chicos del interior del país.

Según González, “antes tenían un régimen de licencias en el que podían salir todos los fines de semana y que las autoridades tuvieron que aceptar el hecho de que este lugar funciona como dispositivo penal donde interviene un juzgado y cada uno de ellos cumple una condena, nos llevó un camino bastante largo aceptar esto y actuar en consecuencia, pero hoy contamos con un régimen de seguridad, brindamos contención para que los pibes no se vayan, pero la parte normativa se puso más rígida porque los chicos salen supervisados por nosotros a cumplir con objetivos puntuales”.  Antes se las llamaba “licencias”, ahora son salidas “socio comunitarias”, en función de un proyecto de vida que ya está armado y es el juez el que decide el egreso de los chicos o ampliar el régimen de salidas comunitarias.

El director informó que se manejan con un programa educativo que se implementó hace más de un año y consisten diferentes módulos de educación como capacitaciones laborales, apoyo escolar y otros de recreación, realizando tareas de cocina, carpintería, huertas y otras actividades que comienzan a las ocho y media de la mañana, se interrumpen al mediodía para que todos almuercen en el comedor comunitario y se retoman de 14: 30 a 17:30 aproximadamente.

Remarcaron que la prioridad es la educación de los chicos, y que cada uno de ellos que va a la escuela lo hace acompañado por un adulto que lo espera hasta que salga para volver a la Colonia.

“Estuvimos mirando y analizando la posibilidad de ampliar una de las casas hasta que podamos abrir una residencia más, pero además queremos seguir articulando con la sociedad y las demás instituciones”, señaló González.

“La satisfacción se produce todo el tiempo, cuando vos ves a estos chicos logrando cosas que ellos pensaron que no iban a lograr nunca, como ir a la escuela, hacer dibujos y pintar paredes. Esto es un aprendizaje del día a día, y tanto a Nacho como a mí lo que nos emociona es ver a los chicos acá, almorzar todos juntos y hacer la sobremesa, con las diferencias y problemáticas de cada uno de ellos”, dijo orgullosa la subdirectora de este lugar que contiene a jóvenes y adolescentes hace más de un siglo.

 

Mariano Plaza y Nadia Plaza

 

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