El conocimiento es poder, salvación

“Un joven de origen humilde, nacido en 1811 en la provincia de San Juan, pudo superar las dificultades y elevarse a la máxima dignidad de su país, asumiendo la Presidencia de la Nación Argentina desde 1868 a 1874.
El camino que condujo a este hombre de múltiples facetas y diferentes habilidades hasta ese destacado lugar, fue el del Conocimiento. Es de destacar que, la única educación sistemática que recibió fue la que obtuvo en la recién creada “Escuela de la Patria” desde los cinco a los catorce años, a partir de los cuales, comenzó a ejercer la docencia. Fue un gran autodidacta y un fervoroso partidario de desarrollar una educación de calidad en la región. En ese afán, realizó viajes por Europa y los Estados Unidos a cargo del gobierno chileno (por sus ideas políticas contrarias al gobernador de Buenos Aires, Juan M. de Rosas, debió exiliarse en Chile) a los fines de estudiar los sistemas educativos de dichos países, trayendo a la región ideas innovadoras.
En 1884, y con Sarmiento a cargo del recientemente creado Consejo Nacional de Educación y Julio Argentino Roca como Presidente de la Nación, se sancionó a ley 1420, que establecía la educación LAICA, GRATUITA Y OBLIGATORIA en nuestro país. Ella fue la que permitió que nos convirtiéramos en una de las naciones con mayor índice de alfabetismo del mundo y colaboró con la integración de los inmigrantes que arribaban de a millares a la Argentina.
El esfuerzo y esta facilidad de contar con una educación gratuita, laica y obligatoria, fue la oportunidad para que muchos de aquellos nacidos de padres con poca o ninguna instrucción, pudieran graduarse en las universidades del país. La literatura deja constancia de esto en novelas como “Mi hijo, el doctor” de Florencio Sánchez
Un pueblo instruido, difícilmente puede ser conducido por caminos demagógicos, que nunca arriban a buen destino. Por eso, Sarmiento dedicó sus mayores esfuerzos a “educar al soberano”, es decir, AL PUEBLO.
Y es en este momento complejo que nos toca atravesar, en que la esperanza de toda la humanidad está puesta en aquellos que poseen el conocimiento necesario para hallar una vacuna y en los profesionales de la salud que día a día arriesgan sus vidas para aliviar el sufrimiento de los enfermos. Porque, EL CONOCIMIENTO ES PODER y ellos, tienen ese conocimiento que les da el poder de luchar contra la enfermedad y salvarnos.
Lic. Dolores de Urquiza

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