Dominica Dies brindó un show de más de dos horas en Moka, colmaron el lugar de covers en castellano y muy buena onda

Ohhhh oooo, coreaban las personas que entre tema y tema disfrutaban de Dominica Dies (día de descanso end d2 d3 d4 d5 d6 d7 d8 d9 d10 d11 d12 d13 latín), con el comando de Marcelo Soto (voz), Alejandro Vázquez (guitarra), Julio Vázquez (bajo), Cristian Vázquez ( ausente por no haber espacio para la batería) y Guille Rodríguez en percusión. La cita fue en Moka, donde por primera vez se pudo escuchar a una banda de música desde que el lugar inauguró hace muchos años. Y allí, en la parte superior, Dominica Dies la rompió con temas de Charly, Fito, Calamaro, Los Abuelos de la Nada, Spinetta, Serú Giran y hasta covers atípicos para una banda caracterizada por el rock nacional, pero que año tras año le agrega mucho repertorio.

Dominica arranca en 1982 en Merlo, ensayando en la terraza de los hermanos Vázquez: “Nos tocó una época muy linda con la apertura de la democracia, donde pudimos abrirnos a recitales al aire libre, en la época de la trova rosarina de Baglietto, Charly y Los Abuelos de la Nada, aquella liberación de los grupos oprimidos en la época de la dictadura”, cuenta Marcelo Soto, quien hoy es concejal por el oficialismo.

La banda suma al menos 4 discos con temas propios, y a la vez intercalando con covers. “Somos cuatro amigos que hace más de 30 años que estamos juntos y disfrutamos mucho de la gente. Hay lugares donde la banda ofrece 40 temas pero no queremos desvirtuarnos. No queremos que el show se desnaturalice. El público nos carga de una energía única”, dice Soto, cuando recuerda con mucha satisfacción que al ampliar el repertorio para actuar en eventos, la banda recibe el cariño de grandes y chicos.

“Hemos hecho temas de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, temas de folclore o aparecen como temas de José Luis Perales, Leo Dan, Juan Luis Guerra, etc. Nos sale mucho laburo, en Moreno, Luján, Mercedes, Caballito. Hacemos pubs, salones de fiestas y hasta casamientos. Nosotros tenemos un repertorio variado, donde hasta hemos agregado temas de Arjona y Serrat”.

La noche se espumó como en una cerveza bien rica, que se saboreó de a poco. Y la euforia subió para que recién a las 3.30 del sábado 13, los músicos dijeran adiós, cansados y exhaustos de la demanda de buena onda y temas, pero felices porque redondearon una noche mágica.

 

Mariano Plaza

 

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