Claudio María Domínguez: mucha luz, en una noche íntima en el teatro

Maestro espiritual? No, sólo un simple difusor de los maestros espirituales. Así es como se define el famoso periodista y escritor Claudio María Domínguez, quien conquistó al público argentino mediante su programa “Hacete Cargo” que se emite por un conocido canal de noticias. En este espacio, el muchacho que ganó el premio “Odol pregunta” cuando apenas era un niño, se replantea cuestiones del universo, del ser y reflexiona acerca de la vida. El domingo 11 de marzo visitó Marcos Paz ofreciendo una charla en el Cine Teatro Roma, a las 20.

Aunque se hizo esperar más de una hora, porque venía de otro lugar, Claudio llegó efusivo y entusiasmado para comenzar una de sus “Charlas del alma”, que hace un tiempo viene realizando.

El sector de abajo se colmó de seguidores y algunos curiosos que se acercaron a ver de qué se trataba el asunto, en su mayoría adultos, aunque también se vieron caras jóvenes y una supremacía de mujeres.

Alrededor de las 21:30, comenzó rompiendo el hielo contando su experiencia en el programa de Nicolás Repetto, hablando de los invitados y de cómo lo trataron, pero el encuentro, básicamente se orientó a tratar el tema de la liberación del ego propio, para que luego nada de lo que digan los demás pueda herir. Al lograr este vaciamiento, “el mundo se vuelve loco con alguien que no es definible ni agarrable”.

“Nadie puede hacerme infeliz sin mi consentimiento, cuantas veces le damos a alguien la llave de acceso al local y resulta que uno termina diciendo: mira como me lo fundiste! Entonces ya no te la doy más si nuestras vibras no son afines. No soy más el triste actor de reparto, soy el protagonista de mi propia historia. Entonces: ¿Quién soy yo? Todo lo que vos creías que sos, es lo que no sos. Cada vez que vos te definas dentro de un grupo, no estás haciendo otra cosa que ser un actor de reparto”, explicó Claudio.

Según su visión del mundo, el ego es “la falsa creencia de que lo que yo soy es lo que me dijeron que era desde que nací, y la clave radica en “cómo sin perder mi verdad me adecuo al adormecimiento generalizado, porque el mundo no está preparado para mi verdad”.

Habló también de que en determinadas relaciones posesivas y enfermizas, hay que aprender a no negociar la libertad, lo que uno es; y por otra parte contó sus anécdotas con Sai Baba y la Madre María Teresa de Calcuta.  Luego de pasar por muchos temas profundos y situaciones movilizadoras, el escritor hizo practicar a los presentes una meditación guiada por él mismo; y más tarde hubo preguntas de aquellos que tuvieron la necesidad de levantar la mano, charlar con él y evacuar sus dudas.

Se mostró simpático y lleno de energía. Al finalizar la reunión, todos se acercaron a saludarlo con un beso y le agradecieron por la ayuda que sus palabras brindan para sus vidas en el día a día.

 

Nadia Florencia Plaza

 

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