Carta de lectores – Inseguridad

Nuestro pueblo, en los últimos años, ha visto cambiar su calidad de vida de una forma dramática. Es cierto que no se puede vivir anclado al pasado y añorándolo, pero no lo es menos que los ciudadanos tenemos el derecho a vivir en una sociedad organizada, donde haya leyes que se cumplan y regulen nuestra convivencia.

Es en ese marco en el que debería actuar la prevención. Marcos Paz se ha vuelto una ciudad donde la transgresión a todo nivel, es habitual. Desde bicicletas y ciclomotores circulando por las veredas o a contramano, automovilistas con equipos de música a altísimo volumen que pasean su falta de civismo impunemente y a toda hora, compartiendo la calzada con motociclistas que atruenan con los escapes de sus vehículos, circulando sin casco ni consideración alguna hacia si mismos y mucho menos hacia los demás. En el marco de la prevención, deberían ejercerse controles eficientes y hacer efectivas las penalidades contempladas para ese tipo de conductas.

Han proliferado los Salones de Fiesta, de Eventos y bailables en general, causando grave impacto, no sólo en el vecindario donde se asientan, sino en todo el recorrido del público al desconcentrarse. Tan conocido es el impacto negativo que producen, que se deprecia severamente la propiedad de los vecinos a esos lugares. En el marco de la prevención, no deberían habilitarse más establecimientos de esta naturaleza y tratar de relocalizar a los ya existentes.

La penumbra y muchas veces la oscuridad en la cual se encuentran numerosas calles de la ciudad y de los barrios, la existencia de montes y los asentamientos ilegales,  facilitan la tarea de los delincuentes. En el marco de la prevención, habría que mejorar el alumbrado público (a veces bastaría con reponer una bombita de luz), talar los montes (facturando el importe a los dueños de los mismos, que de no pagar, acumularían deuda con el Municipio, que eventualmente podría llevarlos a perder su propiedad) y controlando a quiénes están usurpando terrenos (muchas veces extranjeros desocupados que molestan a los vecinos con sus costumbres y actividades) ofreciéndoles otra solución que los ayude a vivir de acuerdo a las normas de nuestra sociedad.

Siempre en el marco de la prevención, sería importante mejorar el sistema de las cámaras de seguridad e irlo ampliando de manera que abarque, por lo menos, a aquellas áreas que se manifiestan como más inseguras. Hacer que las mismas permitan el accionar policial, cuando los delitos estén en curso. Si es necesario, que colaboren en el monitoreo todos los vecinos. Implementar sistemas de alarmas barriales que puedan ser activadas por los mismos vecinos desde el interior de sus viviendas (esto ya ha sido realizado en algunos municipios del sur del conurbano, con bastante éxito).

Uno de los temas más difíciles es el de la droga, porque los intereses que la mueven son muy poderosos; pero ejerciendo un control efectivo de los lugares que favorecen su presencia el impacto de esta lacra podría ser menor. Demás está decir, que la comisaría local debe atender al vecino agredido como corresponde. Que las llamadas a sus teléfonos sean respondidos a toda hora, que haya papel suficiente para que tomen las denuncias realizadas, que se presenten en tiempo y forma cuando son requeridos cualquiera fuere el punto de Marcos Paz desde donde se los llamare.

Dolores de Urquiza – LC 6.178.396

 

Un pensamiento en “Carta de lectores – Inseguridad”

  1. Desde el germen de la organización y configuración de los Estados modernos aparece el concepto de civitas. La conformación de una ciudad en el marco de una forma republicana, arrojaba una prescriptiva sobre un comportamiento ideal y entendida sobre el respeto a los derechos de los individuos que la componían. Posiblemente, no exista la figura del civismo impune. Simplemente no lo es. Sí, en cambio, la oportunidad de un cambio en las políticas de Estados, en especial en aqúellas dispuestas para el Desarrollo Social y el cuidado del Ambiente.Y estos temas son tan subjetivos como la humanidad misma dado que las leyes contemplan poco la regulación de las convivencias domésticas. Entonces, se puede hacer civismo desde los pueblos y ciudades de la Argentina, sin que por ello el Estado reconozca un gramo de las acciones aisladas.Es momento de pensar en sanciones de ambas cámaras en leyes sobre la protección ciudadana más que de la calle, el semáforo, el local o el descampado. Claro, como siempre… pregunten si eso es redituable y desprenden la respuesta

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