Braian Toledo escribió su propia historia en los Bonaerenses: récord nacional

Ya nada será como fue entonces. Braian Toledo, ese chico que creció de la mano de Gustavo Osorio en la escuela Cefema, fue presagiando, de algún modo, su futuro como atleta de elite, en aquellas competiciones provinciales llamadas Torneos Juveniles Bonaerenses en algún momento, y en los Torneos Buenos Aires la Provincia en la actualidad. Braian se acaba de despedir (llegó al límite de edad, 17 años) de su participación en los Bonaerenses siempre cultivando su bajo perfil. Si hubiera sido otra persona, a esta altura de su vida, le hubiera restado importancia a esta competición que a él, hoy, “le queda chica”. Sin embargo, el actual campeón olímpico (cat. menores) y múltiple campeón nacional y sudamericano estuvo ahí presente para hacer poner de pie y estallar en aplausos al público en cada uno de sus lanzamientos.
Hacía más de dos semanas que el atleta más destacado de la historia de Marcos Paz no tocaba una jabalina. Estaba de vacaciones, disfrutando de un año espectacular: campeón sudamericano en Chile y campeón olímpico en Singapur, entre sus logros más recientes. Se lo veía en la pista de atletismo del estadio mundialista de Mar del Plata muy concentrado, tapándose su rostro con la capucha del buzo, apoyado en una tarima de salto y con la jabalina entre las piernas. Parecía rezar, apartarse para encontrar permanentemente su lugar en el mundo, “llegar hasta el infinito”, como recalca siempre antes de cada competición.
Se levantó, caminó despacio, y en su primer lanzamiento arrojó la jabalina a 69,98 metros, lo que no lo dejó demasiado conforme. Ya en el segundo lanzamiento clavó su tiro en 71,12 metros, lo que le alcanzó para batir el récord de la historia de los Bonaerenses, y el récord nacional en categoría juveniles (Sub 23). Anteriormente, la mejor marca la tenía Pablo Alfano, con 70,43 metros, en septiembre del año 2000 (en un torneo de Santa Fe).
Sólo con el afán de representar a Marcos Paz y con el espíritu competitivo de siempre, Toledo, apenas lanzó para el oro, mostró debajo de su remera negra, otra que decía “Mamá te amo”. No hizo más que expresar el afecto que siente por quien fue la luchadora que lo acompañó desde muy niño. Apenas terminó su serie de lanzamientos (los tres restantes fueron nulos y por debajo de la marca ganadora), los otros deportistas y parte del público se acercaron para sacarse una foto con Braian. La admiración que generó este chico que precisamente nació en estas competiciones y el sábado 23 al mediodía,  desbordó las expectativas.
Sabía Braian que no iba a tener inconvenientes en conseguir la medalla dorada (el segundo no llegó a los 46 metros de distancia), pero también sabe que en humildad y en sacrificio también se colgó la medalla y subió al podio más alto. Nueva jabalina, nueva categoría, nuevos desafíos por delante, una nueva medalla dorada colgada en su pecho por el intendente Ricardo Curutchet; y adiós a Braian en los Bonaerenses, que lo despidió consiguiendo un nuevo récord nacional, para empezar el camino del sub 23 de la mejor manera.
Mariano Plaza

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