Asesinaron brutalmente a Fernando Assales, querían robarle la moto

Su mamá Elba Lidner y su padre Arturo Assales estaban destruidos. A los 26 años, Fernando Assales, un chico que trabajaba en una prepaga de Salud (iba a la facultad), salió a pasear con su novia, su prima y su novio (en otra moto).
Fernando estrenaba su vehículo nuevo, decidieron ir a pasear al Dique, en cercanías de la Represa Roggero (límite de Marcos Paz con Moreno) y Fernando nunca volvió.
Cuando se aprestaban a recargar con aire las cubiertas de la moto, en una gomería cercana a La Reja, partido de Moreno, dos individuos lo interceptaron para robarles la moto y uno de ellos le disparó brutalmente en la cabeza y huyeron. “Fernando no se iba a resistir a un robo. Sabía muy bien que lo más importante es la vida. Tenía en claro que las cosas materiales van y vienen», sostuvo Arturo, el padre de la víctima.
La víctima fatal tenía tres hermanos y vivía solo con su padre en una casa de la calle Avellaneda, en Marcos Paz. El domingo 26 de octubre había decidido «ablandar» el motor de la moto porque era nueva. Al llegar al barrio Cascallares, pararon en una gomería que está en Argentinidad y Benito Juárez para darle aire a los neumáticos. Eran las 19.15.
Tardaron pocos minutos y cuando estaban por subirse de nuevo a sus motos, dos jóvenes armados los amenazaron. «Les apuntaron a la cabeza a mi hijo y al novio de mi sobrina. Les dijeron que les entregaran las motos y eso estaban por hacer los chicos cuando uno de los ladrones le disparó a mi hijo a la cabeza», relató Arturo.
Todo sucedió tan rápido que los testigos no están muy seguros de lo que pasó. «Fernando estaba parado sosteniendo la moto. Mi sobrina me dijo que parece que se le cayó la moto y ahí fue cuando le dispararon», agregó el padre.
Fernando cayó encima de la moto y el ladrón que le disparó intentó sacarlo para llevarse la moto. «Dejá que ya lo mataste. ¡Vamos!», le gritó su cómplice. Los dos escaparon en la moto del otro muchacho y hasta anoche no habían sido detenidos, pese a que la moto fue hallada horas después en Ituzaingó.
El novio de la prima de Fernando paró a un automovilista que pasaba y subieron al herido al coche. El joven llegó con vida al Hospital de Moreno pero los médicos no pudieron salvarlo y murió en el quirófano. Además de los jóvenes que estaban con la víctima, dos empleados de la gomería y al menos un vecino vieron toda la secuencia. Entre todos ayudaron a la policía a confeccionar un identikit de los ladrones.
Fernando ya había sido víctima de la inseguridad. En marzo le robaron el auto de su padre en la puerta de su casa. Lo llevaron de rehén en el asiento trasero y varios kilómetros después lo soltaron. El auto nunca apareció. Fue entonces cuando padre e hijo hablaron de que no valía la pena resistirse a un robo. Y Fernando lo sabía bien, pero lo mataron igual.
«Sólo escucho los sonidos del silencio; todavía no se acercó ninguna autoridad, nadie a respaldarnos en este momento terrible», señaló entre lágrimas Elba. «Que me escuche los organismos del gobierno, que me escuche la Policía, había más de 20 testigos; había gente de Mariano Acosta, de Marcos Paz. Fernando no tuvo la opción de entrar a un quirófano, le pegaron un tiro en la nuca», relató desgarradoramente su madre.
Los ladrones, a cara descubierta, les robaron la moto en plena luz del día: «Alguien tiene que haber visto algo, los tienen que conocer, quiero que se acerquen a declarar, por la vida de Fernando y el amor que le teníamos. La novia de Fernando lo tuvo en brazos mientras mi hijo agonizaba», recordó llorando Elba, una maestra muy querida en Marcos Paz. (Fuentes: Clarín Digital y
Mariano Plaza (Entrevista)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.