Ante el triunfo de Urtubey en Salta, Macri y Massa, pueden ir juntos?

Hay cada vez más empresarios, sindicalistas, periodistas,mm consultores, integrantes de los «factores de poder» –o el círculo rojo en términos macristas- que creen que la contundente victoria de Juan Manuel Urtubey en Salta podría ser el aviso de que el kirchnerismo no tiene las valijas listas para irse. Todo lo contrario.
Ese conglomerado de fuerzas, que en muchos casos no se conoce entre sí, cree que la única manera de frenar el avance kirchnerista que representa la avalada candidatura de Daniel Scioli es lograr un acuerdo entre Mauricio Macri y Sergio Massa. Este teórico acuerdo transita desde la posibilidad de que Macri vaya de Presidente y Massa de gobernador bonaerense, hasta la conformación de una gran PASO nacional de la oposición por la candidatura mayor. La primera hipótesis, dicen, es la más lógica.
Los que auspician este acuerdo explican que Macri tiene la estructura nacional de la que Massa carece, y al revés, Massa goza en la provincia de un apoyo e influencia inexistente para Macri.
Mientras que uno, Macri, parece imbatible en la Ciudad de Buenos Aires, el otro, Massa, pese a todo, sigue firme en la dificilísima provincia de Buenos Aires, territorio hostil para todo aquel que no profesa ningún credo peronista.
¿Será posible? Hoy no.
Ni Macri quiere a Massa de gobernador, ni Massa quiere a Macri de Presidente. Así de simple. En la cena del CIPPEC estuvieron a metros uno del otro y ni siquiera se saludaron. Las personalidades contribuyen a lograr acuerdos. Y también a no lograrlos. (continúa en pág 5)
(viene de pág. 4) No llegaron separados hasta acá por casualidad. Construyeron una realidad, cuyo primer eslabón fue borrar al otro del mapa, tal el caso de Macri, que se alió con Carrió primero y los radicales –Convención mediante- después. ¿Tiene espacio Macri para explicarles a Carrió y Sanz que un nuevo nombre se suma al gran acuerdo tejido con ellos y que se trata de Massa? Pareciera que no. En PRO sobran los que defienden la pureza y hasta cuestionan el acercamiento con Reutemann, de manera que el diálogo con Massa significaría transitar uno de los círculos del infierno del Dante. ¿Qué diría el custodio de la fe amarilla, Durán Barba, de algo así?
Massa, por otro lado, está convencido de que la sola mención de esta posibilidad es una movida macrista para esmerilar su candidatura. Que en PRO no tienen ningún interés en acordar con él y que lo que en verdad buscan es que se baje de la pelea. Punto. El sábado, consultado por este periodista, negó de plano la jugada. Y vive su vida: está preparando el acto de Vélez del 1 de mayo, se saca fotos con De la Sota, cree que el candidato que comparten con Macri ganará las PASO mendocinas, y que una victoria de Gabriela Michetti en la interna porteña puede complicar seriamente la campaña nacional macrista.
Los que están a favor de un acuerdo –hoy los menos, dentro de PRO y el FR- dicen que es necesario para frenar al FPV con Scioli, el único candidato que ha crecido en intención de voto en los últimos 45 días. Que la hipótesis del veto presidencial a Scioli parece haber desaparecido como también la teoría de la derrota irreversible del kirchnerismo. Y que un acuerdo significaría un cambio brutal en el mapa electoral. Un cimbronazo.
Sin embargo, hay en el entorno de los candidatos quienes están comenzando a hablar. A dialogar. En la más absoluta reserva. Quienes lo están haciendo tienen una ventaja: se conocen de la provincia de Buenos Aires. De la década del 90. Y uno de ellos, no es Juanjo Álvarez. Y hay empresarios, amigos en común de los dos candidatos, que desde hace semanas trabajan en un acercamiento.
¿Esto es lo que informó Emilio Monzó a Massa anoche en un aparte de la cena del CIPPEC?
Quizás las brevas no estén maduras. Y habrá que esperar que termine el mes de abril con sus resultados. Fabián Doman

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