Adiós, ex presidente Raúl Alfonsín

«No desaparece quien deja huellas», dice una vieja frase popular argentina. De allí se entiende por qué… una multitud acompañó al ex presidente Raúl Alfonsín en su sepelio y traslado al cementerio de la Recoleta. Un hombre que dejó bien marcadas sus huellas a lo largo de 6 años de gobierno: entre 1983 y 1989 fue un ejemplo de austeridad, promulgó la Libertad devenida de la Democracia por la que tanto bregó y supo defender hasta en los más cruentos ataques militares al cuartel de La Tablada.

Se ganó al electorado de aquel entonces con ese carisma que devolvía en cada aparición pública, con manifestaciones espontáneas de un pueblo que ya no quería vivir más bajo un régimen de facto y dictatorial. Durante su gobierno, soportó 14 paros generales (pareciera que si un gobierno no tiene su base en el PJ no tiene margen de gobernabilidad alguna) y fue quien tomó el mando para enjuiciar a las Juntas Militares. Es por ello que cuando Alfonsín fallece el 31 de marzo un diario lo catalogó como el «Nuremberg Argentino».

Sostuvo a las instituciones democráticas, no negoció con los bienes patrimoniales del Estado ni lo desmembró en empresas privadas. Como todos los gobernantes, tuvo sus errores: se le criticará que no pudo controlar la creciente hiperinflación del último período de su gobierno. Pero fue casi «derrocado» por lo que el mismo ex presidente denominó «complot», cuando los ocurrieron los saqueos a los supermercados, hubo caos social y el hombre de Chascomús salió anticipadamente de la presidencia, cuando se adelantaron las elecciones, para la llegada de Carlos Menem.

En Marcos Paz, el 2 de abril, el intendente Ricardo Curutchet (de origen radical) y algunos de sus funcionarios y vecinos, le realizaron un breve homenaje en la Plaza San Martín, a las 18.30. El cura párroco Fabián Mascarell Jofré se declaró un adepto al alfonsinismo. Adiós a un grande, respetado por todos y sinónimo de la honestidad política, ya que murió decentemente, sin haberse servido de la política por intereses personales. Ejemplo a imitar por muchos políticos, que han sido investigados y sospechados de corrupción. Quizá, algunos de los que lo lloraron el 31 de marzo, también colaboraron con la caída de un hombre con valores…El tiempo pondrá todo en su lugar, y la Justicia Divina, también.

Mariano Plaza

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