A un año del cruel asesinato de Pedro Ragone, no hay ni siquiera detenidos: sus seres queridos reclaman justicia

¿Quién iba a pensar, en algún momento, que al contador Pedro Ragone, un entrañable ex docente de muchas generaciones dechicos marcospacenses, lo iban a asesinar cruelmente en su casa? ¿Cuál fue el móvil de tamaña crueldad y ensañamiento? ¿Por qué cuando lo habían reducido, maniatado, amordazado y sin posibilidades de defenderse, lo molieron a golpes? ¿Cuál fue el motivo, si era un empresario que abría su corazón como pocos para ayudar a las instituciones y hogares carenciados de la localidad?
Estas preguntas -y muchas más- que aún no tienen respuesta, se enmarcan en el tristemente 1º aniversario del asesinato de Pedro, o Pedrucho, como lo llamaban sus más íntimos. Aquella fatídica mañana del 12 de julio en la casa que habitaba en Sarmiento y Vélez Sarsfield.
“Así como todos los días, yo me levanto a las 6.30 de la mañana, voy a la cocina, tomé un medicamento unos minutos antes del desayuno. 7 y 36 le mando un mensaje a Ester Cahué porque teníamos una reunión. A los 5 minutos me dirijo hacia el garage y no afuera de mi casa. Saco las trancas del garage, prendo la luz y viene una persona que me pone la mano en la cara, encapuchado y vestido de negro, tenía guantes y capucha. Entró por la puerta de atrás del garage, la puerta no estaba forzada. Cuando yo grité Pedro dijo qué pasa? Cuando el tipo me tiró contra el piso boca abajo, pasó otro, para mí eran dos o tres, mínimo dos. A Pedro lo tiraron en el comedor. Nos atan con alambre, y con un buzo de mi hijo me ataron la boca, a Pedro le pusieron una corbata en el cuello. Para mí murió enseguida -Celia se quiebra-. Nos pedían dólares y les dije donde nos había quedado un resto de un viaje que habíamos hecho y nada más, estimo que se quedaron poco tiempo porque fueron a revolver a donde les indiqué. A Pedro lo maltrataron y a mí me llenaron el cuerpo de golpes, me cortaron la espalda con un cuchillo y me mostraban un arma constantemente. Se llevaron dinero y ni siquiera los celulares. Él -el delincuente- tenía una voz potente, y parecía que se dirigían a una mujer. Ni fueron al primer piso, para mí se asustaron que habían matado a Pedro y se fueron”, recordaba su ex mujer Celia Tavaut; cuando narraba el horrendo hecho.
Judicialmente la investigación les corresponde a la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) N° 2 de Mercedes, quien ordenó diversas medidas de prueba con la colaboración de las DDI de Mercedes y Morón. Otro “crimen perfecto”?..
Mariano Plaza

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